Iglesia Y Cultura 3

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Devotional

IGLESIA Y CULTURA 3.1

«La dignidad y la cultura»

El término «dignidad» deriva del vocablo en latín «dignitas», y del adjetivo «digno», que significa «valioso, con honor, merecedor». La dignidad es la cualidad de ser digno e indica, por tanto, que alguien es merecedor de algo, o bien, que una cosa posee un nivel de calidad aceptable.

Para el mundo, la dignidad humana es un derecho inviolable porque el ser humano es un ser racional que posee libertad y es capaz de crear cosas. Esto quiere decir que todos los seres humanos pueden modelar, cambiar y mejorar sus vidas ejerciendo su libertad, y a través de la toma de decisiones. 

La dignidad se basa en el respeto y la estima que una persona tiene de sí misma; y es merecedora de ese respeto por otros porque todos merecemos respeto sin importar cómo somos. Cuando reconocemos las diferencias de cada persona y toleramos esas diferencias, la persona puede sentirse digna, con honor y libre. 

En la Biblia, el término hebreo que se traduce como «dignidad» puede definirse como «esplendor», «majestad», «gloria» y «honor».

Salmos 104:1 describe la dignidad de Dios diciendo que el Señor es grandioso, y que se ha cubierto de esplendor y majestad, envuelto en un manto de luz. 

DIOS ES DIGNO, y no necesita que nosotros hagamos algo para hacerlo más digno.

A los seres humanos nos es posible actuar con dignidad porque fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. En Génesis 1:26-27 dice que el Señor nos ha dado dominio sobre la creación y que somos como Él.

Aunque los seres humanos, a causa del pecado perdimos la perfección, Dios nos permitió conservar esa cualidad; por eso en Salmos 8:5-9 la Escritura dice que el Señor nos «coronó» con gloria y majestad (con Su dignidad). 

¿Qué espera Dios de nosotros? 

Dios espera que nos conduzcamos a la altura de lo que nos ha otorgado y alabemos con reverencia su majestuoso nombre. 

A aquellos que lo hacen, Dios les confiere una dignidad especial como en el caso de Josué en Números 27:20, donde el Señor le ordena a Moisés que ponga de su dignidad sobre Josué. 

Dios otorga una dignidad excepcional al creyente, quien, a pesar de su imperfección, busca su rostro, reconoce su debilidad y desea vivir bajo su voluntad, conociéndolo día a día en intimidad. 

Por eso, lee tu biblia y busca conocer al Señor.