El valor de la corrección bíblica

Day 1 of 9 • This day’s reading

Devotional







“Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto. Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece.” (Proverbios 27:5).


Para algunas personas las palabras reprender, amonestar y confrontar son inadecuadas en las relaciones interpersonales, sin embargo, Dios nos instruye en su palabra para que asumamos esas acciones como parte de la expresión del verdadero amor. 


El rey Salomón enseña que, en el área de las relaciones personales, es de más beneficio la reprensión manifiesta, comunicada con franqueza y firmeza, que el amor que no se expresa y permanece oculto. El texto realmente dice que “vale [más] ser reprendido con franqueza que ser amado en secreto”. De acuerdo a este pasaje ser franco con las personas que cometen errores, amonestando y reprendiendo a la persona, es una muestra mayor de amor, que callar y ser condescendiente, porque fieles son las heridas del que corrige.


La palabra reprensión traduce queja, amonestación, corrección e incluso castigo. La palabra reprensión viene del hebreo tokákjat que significa corrección, refutación, prueba, razonamiento, argumento, amonestación. La idea implícita es contribuir con la corrección y cambio del comportamiento de otra persona.


En ocasiones, la confrontación y la amonestación pueden ser herramientas necesarias y, por demás, útiles para generar cambios positivos en los comportamientos de otros. El objetivo de esta confrontación es la corrección, el cambio positivo en la conducta o actitud del otro. La reprensión, en el contexto que lo utiliza Salomón, no es confrontación para generar contiendas, conflictos disfuncionales, denigrar de otros, regañar sino para provecho de la persona reprendida y la relación. 


La reprensión es una oportunidad para la reflexión y el crecimiento de la persona que es confrontada; una oportunidad para la rectificación, dependiendo de la actitud con que reacciona la persona que es reprendida.