Confiable: Aprendiendo valentía de la vida de Daniel

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Devotional

Día 4—Confiar en lo que dios puede hacer


Mi pregunta va con toda seriedad: ¿quién podría escribir un guión con más suspenso que el que vemos en este pasaje? Pero esto no es ficción. Éste no es un guión de Hollywood producto de la imaginación de un guionista creativo. Ésta es la Palabra de Dios, escrita para que la leamos y seamos fortalecidas por el valor en la línea de fuego, el valor para adoptar una postura firme, el valor para enfrentar el fuego, y el valor y la fe en el rescate por mano de Dios.


Los jóvenes hebreos no sintieron que debían defenderse de la amenaza y la acusación. «¡No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad!» (v. 16).


Pensemos un momento. ¿Con cuánta frecuencia sentimos la necesidad de defender la posición que hemos adoptado, la decisión de decir que no a ciertas cosas o la manera en que vivimos? Hay momentos en que las conversaciones para defendernos son innecesarias y contraproducentes. La persona que realmente se interesa en conocer nuestro punto de vista hará preguntas sinceras acerca de nuestra fe. Un enemigo acusador buscará solamente iniciar una batalla de palabras.


A veces, el enemigo atiza el horno de fuego en vez de retirarse, para que este sea más dañino, dado que está determinado a destruirnos. Pero Dios está sentado en su trono aún durante nuestro tiempo en el horno de fuego.


Los líderes hebreos piadosos no sabían qué haría Dios, pero sí sabían lo que podía hacer. Declararon a Nabucodonosor con valentía que su Dios podía salvarlos milagrosamente de la muerte y del poder del rey. Su fe era profunda e inconmovible, y no estaba basada en lo que Dios haría, sino en lo que Él podía hacer. Ellos tenían fe en Dios, aunque no obtuvieran el resultado que deseaban o aquello por lo cual habían orado. Sadrac, Mesac y Abednego fueron echados en el horno de fuego. El calor del horno era tan intenso que los hombres que los lanzaron ahí murieron calcinados.


Vibramos con las historias de rescates dramáticos, pero no todas las historias concluyen con la liberación y el ascenso. Los líderes hebreos que enfrentaron el horno de fuego no tenían la seguridad de que vivirían para ver otro día. Tenían la garantía suprema de que Dios los amaba y de que podía rescatarlos, sin embargo, si no lo hacía, mantenerse firmes por Él era una causa por la cual valía la pena morir.


¿Cómo se relaciona esta historia contigo hoy? La mayoría de nosotras no corre un riesgo por vivir su fe públicamente como seguidoras de Cristo. ¿Pero alguna vez enfrentaste la tentación de minimizar o callar respecto a tu fe en Jesucristo?


Pasa unos momentos con Jesús; reflexiona sobre tu vida en oración. Derrama tu corazón a tu precioso Salvador. Él es más que suficiente y puede proveer todo lo que necesitas para mantenerte firme, servir y amar con valor a quienes te persiguen.