Confiable: Aprendiendo valentía de la vida de Daniel

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Devotional

Día 2—Postradas ante otro dios


No leamos ni siquiera una palabra de la Biblia hoy sin pedir a Dios conocimiento y sabiduría. Orar que Dios nos ilumine antes de leer su Palabra es una buena disciplina para cultivar toda la vida. Dediquemos un momento para decirle a Dios que estamos abiertas a lo que Él quiere enseñarnos en su Palabra hoy.


Ahora estamos listas para leer la maravillosa Palabra de Dios y aprender de nuestro amigo y mentor Daniel. El estudio de esta semana ofrece una vislumbre de una situación de vida o muerte que enfrentaron los amigos más cercanos y co-líderes de Daniel: Sadrac, Mesac y Abednego. A veces, la Biblia parece una emocionante novela de suspenso. 


El rey Nabucodonosor era el gobernante más poderoso de su época. Estaba lleno de vanidad y de un gran sentido de superioridad. Estaba determinado a tener la autoridad total, como líder político y también religioso. Dio la orden de que todos los gobernantes de todas las provincias de su reino se reunieran para la consagración de su estatua. A los sátrapas, funcionarios y gobernadores, el nivel más alto de líderes de las provincias, se les instruyó que se reunieran cerca de la estatua para oír el mandamiento del rey. El edicto se dio de manera clara y rotunda:


A ustedes, pueblos, naciones y gente de toda lengua, se les ordena lo siguiente: Tan pronto como escuchen la música de trompetas, flautas, cítaras, liras, arpas, zampoñas y otros instrumentos musicales, deberán inclinarse y adorar la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha mandado erigir. Todo el que no se incline ante ella ni la adore será arrojado de inmediato a un horno en llamas. (Daniel 3:4–6)

Se necesitaba gran valor para que un líder desafiara la orden y la amenaza de Nabucodonosor. Sin duda, hubo algunos líderes entre la multitud que temblaron de miedo. Aunque estaban dispuestos a postrarse, sin lugar a duda el corazón les latió con fuerza. El rey Nabucodonosor era conocido por su mal genio y crueldad, respiraba amenazas de muerte tanto hacia sus líderes y súbditos como hacia sus enemigos. 


Tú y yo tal vez no enfrentemos una amenaza de vida si no caemos de rodillas ante los ídolos de nuestro día, pero es posible que todas hemos sentido la presión de postrarnos.


Aún hoy necesitamos valor para decir sí a Dios y no a nuestra cultura. Dedica un momento a pedir la ayuda de Dios para hacer oídos sordos a las invitaciones a adorar cualquier cosa o ser que no sea Él. Pide al Espíritu Santo que te revele cualquier área en la que, inconscientemente, te estás enfocando y que implica asuntos que no están a la altura del plan de Dios para tu vida.