Amiga, lávate esa cara

Day 1 of 5 • This day’s reading

Devotional

En algún punto del camino las mujeres recibimos la información incorrecta. O, mejor dicho, recibimos demasiada información incorrecta que nos lavamos las manos de todo el asunto. Vivimos en una sociedad de «todo o nada» que dice que necesito lucir, actuar, pensar y hablar a la perfección, o que simplemente tire la toalla y deje de intentarlo.


Esto es lo que más me preocupa: que has dejado de intentarlo.


Recibo notas de mis lectoras y veo miles de comentarios en mis redes sociales. Algunas se sienten tan abrumadas por sus vidas que se han dado por vencidas. Como un objeto en el mar que la marea mueve de un lado para otro. Te cuesta tanto trabajo continuar en el juego que prefieres dejar de jugar. Por supuesto, sigues ahí. Sigues yendo a trabajar, sigues preparando la cena y cuidando a tus hijos, pero siempre estás tratando de ponerte al día. Sientes que siempre estás atrasada y abrumada.


La vida no debe agobiarte todo el tiempo. El propósito de la vida no es que simplemente la sobrevivas... debes vivirla.


Hay temporadas y ocasiones que inevitablemente te harán sentir fuera de control, pero se supone que los momentos en que sientes que te estás ahogando sean breves. ¡No deberían ser toda tu existencia! La preciada vida que has recibido es como un barco que está surcando el océano, y tú debes ser la capitana de la embarcación. Sin duda, hay momentos en que las tormentas te zarandean, inundan la cubierta, o parten el mástil justo a la mitad, pero es entonces cuando tienes que abrirte camino para sacar toda el agua del barco a cubetadas. Es aquí cuando luchas para retomar el timón. Esta es tu vida. Fuiste creada para ser la heroína de tu propia historia.