Atrévete a pedir

Devotional

Soñando con Dios   

¿Alguna vez has soñado algo, trabajado arduamente para lograrlo, imaginado tu vida como si el sueño fuera una realidad, pero eventualmente te has rendido y lo has abandonado? Creo que a muchos nos ha pasado.

Todos tenemos un lugar secreto en nuestras almas donde soñamos quiénes podríamos ser o qué podríamos haber hecho. 

En Isaías 43:18 dice que “Él hará todas las cosas nuevas.” La palabra “todas” incluye todas las cosas viejas que hemos almacenado en una caja secreta que ha sido guardada en una esquina acumulando polvo. A nuestros sueños, tal vez hasta nuestro llamado, y ciertamente hasta algunos de nuestros dones les ha pasado lo mismo. Dios quiere hacerlos nuevos.

Creo que los sueños que tenemos escondidos en nuestros corazones, los que tenemos miedo de compartir con otros o de esperar su cumplimiento, son los sueños de Dios para nosotros, antes de que Él nos los compartiera.

Eclesiastés 3:11 dice

“Él ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la eternidad en sus corazones; sin embargo, el hombre no descubre la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.” 

No solamente Dios restaura los sueños que Él ha dado, sino que Él abre nuestros ojos de repente para ver cómo todas las cosas que hemos pasado se han entretejido para hacernos más capaces de cumplir nuestros sueños. 

Repito, esta palabra “todas” incluye hasta las cosas que son dolorosas o que parecen no tener sentido. También incluye el tiempo “perdido” en el proceso de esperar. Incluye todas las cosas. 

Cuando nuestros sueños son realizados a la manera de Dios, apuntan hacia Él. Cuando nuestros sueños son realizados a nuestra manera, la gloria es nuestra. A veces, Dios tiene que guiarnos por un camino que nos hace pensar que nuestros sueños nunca se cumplirán, para que cuando sucedan, no tengamos ninguna duda en nuestra mente quien los orquestó.

El reto para nosotros en esta jornada es aprender a descansar. 

Hay un balance constante que tenemos que aprender a tener, de descansar en el saber que Él hará que las cosas sucedan en Su tiempo perfecto, y a la vez luchar con Dios por lo que Él ha dicho y prometido. 

Debemos estar en un constante estado de descontento saludable, descansando en todo lo que Él ha dado, pero luchando por más. 

“Pon tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón.” (Sal. 37:4)

¿Te atreves de pedirle Su descanso?