Skip to content
Bible App logo

Vida Abundante Coronado

La Samaritana: El poder del testimonio / Javier Fallas

La Samaritana: El poder del testimonio / Javier Fallas

Serie: Influenser's

Locations & Times

Vida Abundante Coronado

XXFF+73W, San José, Vázquez de Coronado, Costa Rica

Thursday 5:00 PM

Friday 8:00 AM

Friday 10:30 AM

INTRODUCCIÓN El influencer es esa persona que tiene la capacidad de influir en las opiniones, comportamientos o decisiones de las personas. El nombre que reciben no es una elección aleatoria: efectivamente cuentan con ese poder de influencia; son capaces de elevar o destruir un restaurante, una marca, un deporte o a otra persona. La Biblia no está exenta de este tipo de personas, de hecho, está llena de personas que, sin redes sociales, inclusive sin mucho carisma o habilidades sociales, pero llenas del Espíritu Santo, lograron influir e impactar su entorno. Jesús mismo nos dijo: “Ustedes son la luz del mundo” (Mt 5:14). “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben a su Padre que está en los cielos” (Mt 5:16).
UN ENCUENTRO CON JESÚS La persona más influyente en el mundo fue, es y será Jesús. No existió, existe o existirá alguien que logre ser tan relevante como lo es Jesús. Hospitales, universidades, leyes, arte, música, historia, todas inspiradas por la persona de Jesús. No hay forma de medirlo ni de dimensionarlo. El capítulo arranca contándonos un poco acerca de esta influencia que estaba teniendo Jesús: Juan 4:1-2 Su popularidad estaba creciendo, y eso empezaba a incomodar a los grupos religiosos mayoritarios de la época. Por lo que Jesús, más allá de buscar conflicto o generar más roce, decide regresar a Galilea. Ahora Jesús toma una decisión que no puede ser tomada de forma aleatoria o fortuita; definitivamente hay intencionalidad, hay propósito. Juan 4:3-4 En realidad, había muchas rutas alternas para pasar de Judea a Galilea sin cruzar Samaria; muchos judíos las usaban para evitar contacto con los samaritanos. Juan utiliza una palabra griega, dei, que significa una necesidad determinada por el propósito de Dios. O sea, es una acción necesaria que se ejecuta porque forma parte de un propósito. Juan no solo la utiliza acá; la utiliza en otros pasajes de su evangelio, como por ejemplo cuando Jesús en Juan 10 dice que tiene que ir por las ovejas que son de otro redil. Pese a todas las diferencias que había y que se despertaban entre un diálogo de un maestro judío con una samaritana, Jesús empieza a revelar quién es él, porque no solo quiere encontrarse, sino también mostrarse. Juan 4:10
La mujer samaritana sigue sin entender: piensa que Jesús se refiere al agua del pozo; todavía no es capaz de ver más allá. Y esto es algo muy de nosotros. Muchas veces no vemos lo que Jesús está viendo. Juan 4:13-14 Acá Jesús no solo dice lo que él puede hacer, sino también lo que produce en la vida de la persona. Y es justamente lo que esta serie quiere llevarnos a reflexionar. Nos convertimos en fuentes que pueden dar de beber a otros, que pueden llevar a otros. Recuerden lo que nos decía este capítulo al inicio: Juan 4:2 La expectativa es que, tras nuestro encuentro con Jesús, después de beber de esa agua viva, usted y yo seamos ahora quienes compartan con otros. Los discípulos lo entendieron, y vean lo bien que lo hicieron: tuvieron que irse de Judea. Cuando yo experimento el encuentro con Jesús, definitivamente mi vida cambia: mis prioridades, lo importante, lo valioso. Pablo lo describe de una manera maravillosa: Filipenses 3:7-9 Así es como empiezo a ser relevante, como me convierto en una persona influyente: cuando me doy cuenta de que no soy quien debe aparecer en la foto, que no es a mí a quien deben conocer, sino a Jesús. En el caso de la mujer samaritana, se ve reflejado en el versículo 28. Juan 4:28 ¿Recuerdan el inicio de la conversación, cómo todo giraba en torno al agua y cómo iba a sacar esa agua si no tenía con qué? Ahora la mujer, después de su encuentro con Jesús, deja su cántaro.
UN PASADO QUE NO NOS DETERMINA La situación que nos narra Juan 4 era bastante atípica para la época. Tal como nos menciona la historia, la reacción de los discípulos al ver a Jesús hablando con ella: Juan 4:27 ¿Por qué era atípica? Primero, porque Jesús era considerado un maestro y, aunque no estaba prohibido que hablara con mujeres, no era común. Normalmente los rabinos compartían tiempo con sus discípulos únicamente. Pero no solo había una barrera en torno al hombre y la mujer, sino que también era samaritana. Vean lo que dijo la mujer cuando Jesús le pide agua: Juan 4:9 Este conflicto se remonta a siglos atrás, desde la división del reino. Para los judíos, los samaritanos se habían mezclado y adoptado costumbres de otros pueblos, pero quizás lo más grave es que habían establecido un centro de adoración diferente a Jerusalén. Así que eran rechazados por los judíos y considerados impuros. Pese a eso, vemos en reiteradas ocasiones cómo Jesús pone a los samaritanos como ejemplo de fe: “El buen samaritano” o “El leproso que se devolvió a agradecer”. Por último, la mujer samaritana al parecer no gozaba de buena reputación. El texto nos dice lo siguiente: Juan 4:6-7 No era común que las mujeres fueran a buscar agua a esas horas; normalmente lo hacían al comenzar el día o al finalizar la tarde por el calor que representaba caminar cargando agua. Jesús, en un momento de la conversación que están teniendo, le pide que vaya a llamar a su esposo y que regrese. Y ella le contesta que no tiene esposo, a lo que Jesús dice: Juan 4:17-18 ¿Por qué todo este contexto es importante? Porque, con un historial así, parecería que no estamos frente a una mujer que pudiese transformar la realidad de un pueblo, que pudiese convertirse en una de las primeras evangelizadoras del Nuevo Testamento. Alguien podría tener ese encuentro con Jesús, pero cargar con todas esas cosas podría hacer que él o ella se sabotee y quede en una zona de inacción. Su Espíritu Santo, cuando mora en nosotros, es quien nos da las palabras y la valentía para compartir de Jesús. La mejor persona para hablar a su familia de Jesús es usted. La mejor persona para hablar en el trabajo de Jesús es usted.
INFLUYE EN OTROS Pero, por el contrario, dejó la vergüenza, la culpa y el dolor de lado, y lo que nos muestra el versículo es que hizo lo siguiente: Juan 4:28-29 “Vengan a ver”: frase clave en la predicación y parte esencial de lo que hacemos. Nosotros invitamos a las personas a ir donde Jesús, a buscar a Jesús. No solo la samaritana la utilizó. Jesús la utilizó con Andrés y el otro discípulo de Juan. Felipe la utilizó con Natanael. Quizás es el paso que debemos tomar con el familiar, con el amigo, con el compañero de trabajo. Lo otro que dice es “me ha dicho todo lo que he hecho”. Vean cómo un encuentro con Jesús puede cambiar cómo interpretamos y leemos lo que nos sucede. Antes quizás no hablaríamos de lo que hemos hecho, de a quiénes hemos lastimado, pero con Jesús hay un nuevo significado. El hombre ciego de Juan 9 lo dice: “Yo solo sé que antes era ciego y ahora veo”. Jesús le pide al endemoniado gadareno, después de liberarlo: “Ve a tu casa y cuenta las maravillas que Dios ha hecho en vos”. El testimonio de esta samaritana fue tan poderoso que la Biblia nos dice: Juan 4:39 Pero es importante aclarar que nuestro testimonio no es suficiente, y no es lo mismo que el evangelio. El testimonio nos ayuda, claro que sí; da gloria a Dios, claro que sí; pero no es la buena nueva. La samaritana dijo: “¿Será el Cristo?”. El evangelio es Jesús: yo debo presentar a Jesús, su vida, su obra, su muerte y resurrección. Yo tengo que hacer que las personas conozcan a Jesús. Vean cómo termina esta historia: Juan 4:40-42 Vean qué hermoso: el pueblo de Sicar le pidió a Jesús que se quedara más días con ellos. Una conversación con una mujer de corazón receptivo transformó toda la realidad de un pueblo.
CONCLUSIÓN No había mejor persona para hablar al pueblo de Sicar que la samaritana. Jesús podía mandar a sus discípulos a enseñar, pero los envió a buscar comida, y la que fue a enseñar fue la samaritana. Dios hoy quiere recordarte que él también te llamó a vos, que vos también podés ser una persona de influencia y relevante para tu contexto. Vos sos la mejor persona para hablar a tu familia, en tu trabajo, en tus círculos. Tu historia con Dios está redimida, está perdonada. No cargues con cosas que ya Dios perdonó; no permitas que te paralicen ni pienses que te descalifican para compartir las buenas nuevas con otros. La mujer samaritana dijo: “Él me ha dicho todo lo que he hecho”. Ya hablaba de su pasado con esperanza, con paz por lo que Jesús había hecho. Fuimos llamados a dar testimonio del Señor; es momento de ser luz en un mundo que cada día necesita más de personas influyentes, llenas del Espíritu Santo, que testifiquen sobre aquel que puede transformarlo todo. Que Dios nos ayude a ser no una iglesia grande, sino una gran iglesia, relevante, cuyos miembros sean luz en esta sociedad.