El Pan Vivo Del CieloMuestra

La dificultad de creer
"Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero" (Juan 6:44 RVR1960).
La fe no nace del razonamiento humano, sino de la atracción divina del Padre hacia el Hijo.
Los judíos murmuraban porque Jesús había dicho que descendió del cielo. Su mente no podía aceptar que alguien conocido como “el hijo de José” reclamara un origen celestial. Jesús no suaviza su afirmación; la profundiza.
Creer en Cristo no es un proceso meramente intelectual. Es un milagro del Padre que abre el corazón para reconocer al Hijo. La fe no es fruto de argumentos convincentes, sino de revelación divina.
El problema de la incredulidad no es falta de evidencia, sino resistencia interior. El corazón que se abre al Padre es guiado hacia Cristo; el que se cierra, permanece hambriento aunque tenga religión.
Jesús promete que aquellos que son atraídos por el Padre no solo creerán, sino que tendrán vida eterna. La fe verdadera es una respuesta a la gracia, no una conquista del intelecto.
¿Estás intentando entender a Jesús desde la razón o dejarte atraer por el Padre hacia una relación viva con el Hijo?
Escrituras
Acerca de este Plan

En Juan 6:41–58, Jesús profundiza en la revelación de que Él es el Pan vivo que descendió del cielo. Su mensaje confronta la incredulidad humana y revela la necesidad de una comunión espiritual real con Él. Este devocional nos guía a comprender la esencia de alimentarnos de Cristo: creer, permanecer, participar de su vida y hallar en Él la verdadera fuente de vida eterna.
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Nos gustaría agradecer a Arnoldo Arana por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: leadershiftglobal.com









