EngañosMuestra

Siento el dolor y el clamor de Jesús cuando, en lo profundo de su corazón, parece decir:
«Oigan, les he hablado, pero no me creen. ¿Por qué no entienden lo que les estoy diciendo? ¿Por qué no comprenden cuando les aseguro que estaré con ustedes hasta el último de sus días? ¿Por qué no entienden cuando les digo que proveeré y que les daré todo lo que necesitan?».
El pasaje de Juan 8:44-45 nos recuerda con fuerza esta realidad:
“Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio este ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira! Y, sin embargo, a mí, que les digo la verdad, no me creen” (NVI).
Me impacta pensar que el mismo Jesús tuvo que advertir, incluso a quienes ya habían creído en Él, que existe un enemigo real cuyo método es la mentira y el engaño. Imagina el rostro de aquellos hombres cuando Jesús los confronta:
«No se engañen más creyéndose hijos de Abraham; si lo fueran, harían las obras de Abraham. Pero sus acciones muestran que su verdadero padre es el diablo».
Esta escena me sacude y me lleva a hacerme una pregunta personal: ¿A quién estoy creyendo?
Jesús insiste en su llamado con otra pregunta directa (Jn 8:46, NVI):
«¿Quién de ustedes puede probar que soy culpable de pecado? Si digo la verdad, ¿por qué no me creen?»
El diablo vive para engañar. Aunque sabe que ya está derrotado, intenta arrastrar consigo a todos los que pueda. Y si no lo consigue, se conforma con amargar la vida de los creyentes. Lo triste es que, muchas veces, le creemos más a sus mentiras que al Dios de verdad. Si Jesús dice la verdad… ¿por qué seguir abrazando falsedades?
Algunos piensan que, por ser cristianos, el enemigo los dejará en paz. Pero la realidad es otra: Satanás buscará cualquier resquicio para llenarnos de preocupación, angustia o aflicción. Hay situaciones que no podemos controlar, y él se deleita viéndonos abatidos. Por eso, como hijos de Dios, necesitamos aprender a esperar en el Señor, refugiarnos en Él y no dejarnos seducir por las mentiras del adversario.
La pregunta de Jesús sigue resonando con la misma fuerza hoy:
«Si digo la verdad, ¿por qué no me creen?»
Nuestro mayor riesgo no es la falta de información, sino el decidir creer las mentiras que nos susurra nuestra carne, la cultura o el enemigo. Toma hoy una decisión firme: pon tu confianza en la voz de Aquel que no puede mentir. Deja que la verdad de Cristo desplace cada engaño y entonces experimentarás libertad, paz y la seguridad de que eres —y siempre serás— hijo de Dios.
✍️ Por Andrés Vargas y Equipo TopCristianos
En TopCristianos esperamos que este plan devocional haya sido de bendición para tu vida. Queremos recordarte que alrededor del mundo hay un grupo de personas orando por ti y por tu crecimiento espiritual, porque creemos firmemente que: ¡Eres una bendición!
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Escrituras
Acerca de este Plan

Este devocional reflexiona sobre cómo incluso quienes creen en Jesús pueden vivir bajo engaños, eligiendo creer mentiras en lugar de la verdad. Basado en Juan 8, expone la confrontación de Jesús con judíos que creían en Él, pero no aceptaban sus palabras. Señala que el diablo es el padre de la mentira y busca engañar y afligir a los creyentes. El texto llama a reconocer y rechazar estas mentiras, aferrándose a la verdad de Cristo, que trae libertad, paz y la seguridad de nuestra identidad como hijos de Dios.
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