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Agua Para Tu SedMuestra

Agua Para Tu Sed

DÍA 3 DE 5

Agua para tu sed

Es muy común encontrar en las Escrituras ilustraciones que nos ayudan a entender mejor lo que se nos quiere decir. Jesús utilizó mucho las parábolas como método para enseñar. Él quería ilustrar lo que decía, aunque muchos no las entendieran y Él tuviera que explicarlas.

Una de las figuras con la que más nos podemos identificar es aquella que hace referencia a la sed del alma. Como es de todos conocido, los seres humanos no podemos vivir sin agua. El cuerpo nos da el mensaje de que tenemos sed para que no olvidemos suplir esa vital necesidad.

Pero, cuando la biblia nos habla acerca de la sed del alma, ¿qué es lo que realmente significa? ¿Cómo se puede estar sediento en nuestro ser interior? ¿Qué signos nos da nuestra alma para que reconozcamos la sed que ella tiene? ¿De qué puede tener sed nuestra alma?

La mayor necesidad que tenemos es la sed de Dios. Así como es necesaria el agua para el cuerpo lo es Dios para el ser humano. Cuando el salmista le hablaba a Dios de su sed, expresó lo siguiente: “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” (Sal. 42:2 RVR1960). Dios puede satisfacer la sed del alma, esa necesidad de sabernos saciados por la realidad de tener a Dios en nuestras vidas. Hay momentos en que lo que mejor describe la condición de nuestra alma son las palabras desierto, sequía, aridez. Esa sed no la puede saciar nada ni nadie, que no sea Dios. Por eso, el mundo en su confusión y su ignorancia, trata de darle a su alma un agua diluida, turbia, contaminada que jamás puede ni podrá calmar la sed de su alma.

Cuando Jesús se encontró con la mujer samaritana y mantuvo con ella una conversación, le trajo una revelación de vital importancia. Hizo un marcado contraste entre el agua física y el agua de vida para el alma. “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna" (Jn. 4:13-14 RVR1960).

Aunque no lo entendió a cabalidad, la samaritana le hizo una petición a Jesús que debiera ser el anhelo de todo ser humano. “La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla" (Jn. 4:15 RVR1960). Jesús es el agua de vida que puede saciar nuestra sed. Lo maravilloso es que podemos ir confiadamente a nuestro Dios, que nos dice: "En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca" (Is. 41:18 RVR1960). Sólo Dios puede saciar la sed de nuestra alma y esa agua de Dios nunca deja de fluir hacia nosotros porque es inagotable.

Acerca de este Plan

Agua Para Tu Sed

Cuando el salmista dijo: “Mi alma tiene sed de Dios” estaba exteriorizando una de las necesidades más profundas del alma. Los seres humanaos, de alguna u otra forma, experimentamos una sed que sólo puede ser saciada por el torrente de las delicias de Dios. El propósito de este plan es llevarte a la Palabra de Dios para que ella te muestre la fuente de agua que salta para vida eterna.

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Nos gustaría agradecer a Grettchen Figueroa por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: facebook.com/GrettchenStage