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“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios" (Efesios 2:19 RVR1960).
Una de las heridas más profundas del migrante es el sentimiento de no pertenecer. No eres del todo de aquí ni ya del todo de allá. En la calle, en el trabajo, en la cultura, todo te recuerda que eres “el otro”. Pero la Palabra de Dios afirma una verdad radical: en Cristo tienes un hogar, una identidad y una familia.
En el contexto de Efesios, Pablo hablaba a gentiles convertidos, personas que eran vistas como forasteros por los judíos. Les dice: “Ustedes ya no son extraños. Ahora son parte de la familia de Dios". Esta es una noticia poderosa para el migrante actual: en el Reino de Dios, no hay forasteros, solo hijos.
La iglesia debe ser ese hogar donde el migrante no solo reciba ayuda, sino también abrazo, dignidad, pertenencia. No eres un número, no eres un caso. Eres miembro del cuerpo de Cristo, con valor, propósito y un lugar especial.
Cuando te unes a la familia de Dios, recibes identidad celestial. No importa tu estatus migratorio: eres ciudadano del cielo. No importa tu lengua o cultura: en Cristo hay unidad. La cruz de Cristo derriba muros y construye puentes.
Este sentido de pertenencia trae sanidad emocional y arraigo espiritual. Te recuerda que no caminas solo, que hay un pueblo que te acompaña y un Dios que te respalda.
Recuerda. El mundo puede etiquetarte como “ilegal”, “extranjero”, “refugiado”, pero Dios te llama hijo, amado, ciudadano del Reino. La pertenencia que necesitas no está en un pasaporte, sino en una cruz.
¿Que tal tú? busca una comunidad de fe donde puedas crecer, servir y ser parte. Si ya la tienes, involúcrate. Participa activamente, ofrece tus dones. Y si aún no la encuentras, ora hoy por eso. Dios tiene un lugar para ti. Abre tu corazón y recuerda: en Cristo, ya no eres extranjero, sino familia.
Querido amigo/a, espero que estas reflexiones hayan sido de bendición para tu vida como lo ha sido para la mía. El deseo de mi corazón y oración por ti, es que el Señor te siga bendiciendo en la revelación de su grandeza.
¡Hasta una próxima oportunidad!
Con amor en Cristo,
Pr. Juan Carlos Calle y equipo Conectar Global
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Escrituras
Acerca de este Plan

Muchos migrantes viven cada día con la angustia constante de una llamada inesperada, una visita oficial, o una redada imprevista. Las emociones van desde ansiedad, inseguridad, hasta insomnio y temor profundo. ¿Dónde encontrar paz cuando todo a tu alrededor parece inestable? Dios no promete que el camino del migrante será fácil, pero sí promete paz en medio de la tormenta. Isaías 26:3 nos recuerda que la paz verdadera no viene de las circunstancias, sino de una confianza firme en Dios.
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Nos gustaría agradecer a Conociendo a Dios por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: myjourney.es.jesus.net
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