Aguas ViolentasMuestra

Un gran nadador viajaba a unas competencias donde tenía que competir en nombre de su Universidad, si ganaba obtendría una beca para ir a estudiar periodismo, su más grande sueño. El joven se preparó para ganar esta competencia, sin dejar de recalcar que tenía muchos años de experiencia como nadador. Cuando le tocó su turno e iba de camino hacia el mar se dio cuenta que había un grave problema; el mar estaba agitado, con aguas extremadamente violentas.
Su cuerpo quedó paralizado por el asombro, mientras su fanaticada lo animaba con gritos y aplausos. Su padre, notando su expresión, se acercó preocupado y le preguntó: Hijo, ¿qué ocurre?
El nadador, con lágrimas en los ojos, le respondió: Papá, llevo muchos años nadando, pero jamás he visto el mar así. ¿Por qué hoy, justo el día más importante de mi vida, las aguas están tan violentas? ¡No puedo hacerlo!
El joven comenzó a retroceder. Su padre, tomándolo de la mano, le dijo con firmeza:
Hijo, siempre habrá una primera vez. No abandones ahora lo que sabes hacer. Te has preparado mucho para este momento, y hoy es el día en que demostrarás todo lo que has aprendido. Sí, las aguas están violentas… pero tú eres un gran nadador. Entra a ese mar y muestra cómo puedes brillar en medio de la tormenta. (Anécdota escrita por: Yaiza Martinez)
¿Alguna vez te has hecho esa pregunta con lágrimas en tus ojos? ¿Por qué a mí? ¿Por qué hoy? ¿Por qué ahora?
Qué familiar es ese sentimiento… Justo cuando estamos a punto de lograr algo por lo que hemos luchado y orado durante mucho tiempo, se presenta una prueba inesperada que amenaza con robarnos la bendición. Muchos pensamos que por tener experiencia, dones o talentos, estamos listos para cualquier desafío. Pero hay momentos en la vida que no se superan solo con habilidad, sino con algo más profundo: la Palabra, la fe y el poder de Dios.
He aprendido que lo que sabemos hacer no siempre es suficiente para enfrentar los tiempos difíciles. No se trata de nuestra fuerza o preparación, sino de nuestra dependencia total del Señor y Su propósito para nuestra vida.
No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el SEÑOR de los Ejércitos (Zacarías 4:6).
¿Dónde estás en tu relación con Dios cuando las aguas se tornan violentas? ¿A quién acudes cuando sientes que no puedes más?
El nadador fue donde su padre y le expresó su temor. Y el padre, como imagen del Padre Celestial, lo escuchó, lo animó y le recordó que era en ese momento donde se evidenciaría su fe. A veces creemos que si ganamos, todo está bien, y si perdemos, todo está mal. Pero Dios me ha enseñado muchas veces que, incluso cuando creemos haber perdido, estamos ganando un bien mayor: Su voluntad y su propósito son perfectos.
La fe en la tormenta
Glorificar a Dios en medio de la incertidumbre mantiene nuestra confianza viva en Jesús. En Su Palabra aprendemos que una fe tan pequeña como un grano de mostaza es suficiente para hacer cosas grandes.
Jesús dijo: Si tuvieran fe aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: ‘Muévete de aquí hasta allá’, y la montaña se movería. Nada sería imposible (Mateo 17:20).
Jesús no nos exige una fe grande para comenzar a creer. Él solo pide que comencemos con fe, y desde ahí, veremos lo imposible volverse posible. A veces el milagro no se ve con los ojos naturales. Pero la fe siempre traerá cumplimiento a las promesas de Dios en tu vida.
Dios está en tus aguas violentas
¡Qué hermoso es tener a Dios como nuestro Padre! Saber que Él siempre estará ahí para levantarnos, animarnos y fortalecernos en medio de nuestras pruebas. Nada lo toma por sorpresa, y Él nos da la fuerza exacta que necesitamos para vencer.
Porque yo, el SEÑOR tu Dios, te tomo de la mano. Yo soy quien te dice: No tengas miedo, te ayudaré (Isaías 41:13).
El nadador estaba a punto de alcanzar un sueño, y fue entonces cuando el mar se levantó como nunca antes. Muchas veces, cuando estamos a punto de recibir una bendición, enfrentamos conflictos o pruebas que buscan desanimarnos. El enemigo quiere que retrocedas. Dios quiere que avances. Y aunque no suceda lo que tanto anhelas, cree con todo tu corazón que Dios está obrando para tu bien. Lo que realmente será bendición para tu vida, Dios te lo entregará en Su tiempo perfecto.
Consejo del día
Muchas veces esas aguas violentas representan nuestros temores, inseguridades o pruebas. No huyas. No te rindas. Enfréntalo con valor, sabiendo que Dios te sostiene y que te dará la salida. Tu fe puede crecer más en medio de la adversidad que en tiempos de calma.
Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles (Isaías 40:29).
Oración
Padre, gracias por cuidarme en medio de mis aguas violentas. Aunque hay cosas que no entiendo, hoy decido poner mi confianza en Ti. Ayúdame a enfrentar cada desafío con fe y a no retroceder. Dirige mis pasos, fortalece mi corazón y dame sabiduría para atravesar cada tormenta. Te entrego mis miedos, mis sueños y mis luchas. Mi esperanza está en Ti.
Te amo, Jesús. Amén.
Acerca de este Plan

¿Alguna vez has sentido que estás en medio de desafíos tan fuertes que no sabes cómo manejarlos? ¿Te has preguntado, ¿cuándo va a terminar esto? Y justo cuando crees que todo se va a calmar, aparecen nuevos conflictos. A eso yo le llamo “Aguas Violentas” que llegan de repente, y muchas veces no sabemos cómo enfrentarlas. Yo he estado ahí muchas veces. Pero en cada tormenta, he aprendido que si dejas que Dios renueve tus fuerzas, Él te guiará hacia la salida. No estás solo. Él quiere fortalecer tu fe, darte nuevas fuerzas, y ayudarte a perseverar sin rendirte.
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Nos gustaría agradecer a Yaiza Martínez por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.yaizamartinez.org









