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Cautivados Por Su VozMuestra

Cautivados Por Su Voz

DÍA 2 DE 5

Día 2

Oír

La palabra “oír” aparece más de 800 veces en el Antiguo Testamento y casi 400 veces en el Nuevo testamento; esto nos debe dar un parámetro de cuán esencial es en nuestra vida en Cristo aprender a escuchar la voz de nuestro Señor. La Biblia nos insta a prestar verdadera atención a lo que Dios tiene que decirnos.

La palabra hebrea para oír es shamá que significa oír inteligentemente, prestar atención, dar oídos, discernir, entender, escuchar, recibir o testigo. En el Nuevo Testamento, la palabra oír proviene del griego akoúo que significa escuchar, llegar a oído de, obedecer, oír hablar u oyente.

Podemos percibir la voz de Dios mediante nuestros oídos físicos, por sueños o Su Palabra. La voz de Dios nos rodea de una forma evidente y real, está en nosotros el poder percibirla, conocerla y reconocerla; fue así en tiempos antiguos y lo sigue siendo.

El Salmo 29 describe la potencia de la voz Dios y la autoridad que tiene sobre todas las cosas. Dice que la voz de Dios es potente, majestuosa, que resuena, que parte los enormes cedros; también añade que la voz de Dios resuena con relámpagos, hace temblar al lugar desolado, retuerce los montes y desnuda los bosques.

Esta descripción nos hace pensar en la voz de Dios como algo ruidoso, poderoso, notable, perceptible, difícil de ignorar, muy evidente.

Pero en 1 Reyes 19:12-13 vemos que también Su voz puede ser apacible y delicada:

Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

Por eso, el primer paso para oír Su voz y ser cautivado por ella, es volver sobre lo que ya dijo, y todo está en la Biblia. Ya Dios habló, dejó instrucciones, dejó explicaciones, dejó enseñanzas, dejó consejos, dejó promesas, dejó ejemplos, dejó sermones, dejó profecías… No creo que lo hayas leído y aplicado todo, porque yo tampoco lo he hecho. Así que, ¿por qué no ir primero sobre lo que ya dijo?

Una porción del Antiguo Testamento dice:

Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir (Deuteronomio 28:1-5).

En el Nuevo Testamento Jesús dijo en varias ocasiones “El que tiene oídos para oír, oiga” (Mateo 11:15; 13:9,43: Marcos 4:23; Lucas 8:8; 14:35). También enseñó que “… El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna …” (Juan 5:24).

¿Quieres ser cautivado por la voz de Dios? Acércate a Él, busca escuchar Su voz, comenzando por lo que ya dijo en Su Palabra.

Acerca de este Plan

Cautivados Por Su Voz

No puedes ser cautivado por aquello que no amas ni conoces. Así que el fin de este plan es que puedas afinar tu oído, desaprender algunas cosas para que seas un verdadero discípulo que acerque a otros al único camino: Jesús.

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Nos gustaría agradecer a Amneris Meléndez por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.amnerismelendez.com