Cuando El Mundo Se DerrumbaMuestra

El silencio de Dios no es ausencia, es una invitación a una fe más profunda.
¿Alguna vez has sentido que tus oraciones chocan contra un cielo de bronce? ¿Has experimentado momentos en los que Dios parece estar en silencio, ausente o indiferente a tu dolor? Si es así, no estás sola. Job, en medio de su sufrimiento, también experimentó este aparente silencio divino.
En el capítulo 23, vemos a Job luchando con esta realidad, Él dice: «Voy hacia el oriente, pero él no está allí; voy hacia el occidente, pero no puedo encontrarlo.» (v. 8, NTV). Job anhela la presencia de Dios, busca respuestas, pero se encuentra con lo que parece ser un silencio ensordecedor.
Sin embargo, incluso en medio de esta aparente ausencia, Job hace una declaración asombrosa: «Pero Él sabe el camino que tomo; Cuando me haya probado, saldré como el oro.» (v. 10). A pesar de no sentir la presencia de Dios, Job confía en que Dios conoce su situación y que hay un propósito en su prueba.
Como mujeres de fe, podemos aprender mucho de la actitud de Job. Cuando enfrentamos momentos de dolor, confusión o duda, y Dios parece estar en silencio, podemos elegir confiar en su carácter y en sus promesas. El silencio de Dios no significa su ausencia o indiferencia. A menudo, es en estos momentos de aparente silencio cuando Dios está obrando más profundamente en nuestras vidas, refinándonos como el oro.
- Aprende: ¿Cómo describe Job su búsqueda de Dios en este pasaje? ¿Qué nos revela esto sobre la naturaleza de la fe en tiempos difíciles?
- Vive: Reflexiona sobre un momento en tu vida cuando sentiste que Dios guardaba silencio. ¿Cómo manejaste esa situación? A la luz de la experiencia de Job, ¿cómo podrías enfrentar situaciones similares en el futuro?
- Lidera: Hoy, contacta a una amiga que esté pasando por un momento difícil y que quizás sienta que Dios está en silencio. Comparte con ella el versículo de Job 23:10 y pregúntale: ¿Cómo puedo orar específicamente por ti en este momento de prueba? Ofrécete a orar con ella regularmente durante la próxima semana.
Oración
Padre celestial, gracias porque incluso cuando no podemos sentirte, Tú estás ahí. Ayúdanos a confiar en tu carácter y en tus promesas, especialmente cuando nos enfrentamos a momentos de silencio y prueba. Danos la fe para creer que estás obrando en nuestras vidas, refinándonos como el oro. Que podamos, como Job, declarar nuestra confianza en ti incluso cuando no entendemos tus caminos. En el nombre de Jesús. Amén.
Escrituras
Acerca de este Plan

El dolor puede sacudir nuestro mundo, pero no tiene por qué destruir nuestra fe.
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