Cuando El Mundo Se DerrumbaMuestra

En medio del dolor, nuestra esperanza está en Dios y no en las palabras de los hombres.
Cuando el sufrimiento llega a nuestras vidas, a menudo buscamos consuelo en nuestros amigos y seres queridos. Anhelamos palabras de aliento, un abrazo reconfortante o simplemente una presencia que nos recuerde que no estamos solas. Pero, ¿qué sucede cuando ese consuelo no llega como esperábamos?
En el caso de Job, sus amigos llegaron con buenas intenciones, se sentaron con él en silencio durante siete días y siete noches compartiendo su dolor (Job 2:13). Sin embargo, cuando finalmente hablaron, sus palabras estuvieron lejos de ser consoladoras, pues acusaron a Job de haber pecado y sugirieron que su sufrimiento era un castigo de Dios.
A veces, en nuestros momentos más oscuros, podemos experimentar algo similar. Quizás alguien nos dice «todo pasa por una razón» o que deberíamos «superarlo ya», y estas palabras, aunque bien intencionadas, pueden herir más que ayudar.
Pero en medio de los consejos equivocados y el consuelo inadecuado, Job nos muestra dónde poner nuestra esperanza cuando, en Job 19:25 (CST) declara: «Yo sé que mi redentor vive, y que al final triunfará sobre la muerte.» A pesar de su dolor y su confusión, Job se aferró a la verdad de quién es Dios y a la esperanza de la redención final.
Como mujeres de fe, podemos aprender de Job a anclar nuestra esperanza en Dios y no en las palabras u opiniones de los demás. Cuando el consuelo humano falla, el consuelo divino permanece constante.
- Aprende: ¿Cómo respondió Job a los intentos de consolación de sus amigos? ¿Qué podemos aprender de su respuesta?
- Vive: Piensa en un momento en aquellas palabras de consuelo que alguien te dijo y no te ayudaron. ¿Cómo podrías, como Job, dirigir tu mirada hacia Dios en esos momentos?
- Lidera: ¿Conoces a alguien que esté pasando por un momento difícil? Hoy, acércate a esa persona con la intención de escuchar sin juzgar. Pregúntale: ¿Cómo puedo apoyarte mejor en este momento?, y ofrece tu presencia y oración en lugar de consejos rápidos. Reflexiona sobre cómo esta experiencia te ayuda a ser un mejor reflejo del amor de Dios.
Oración
Padre celestial, gracias porque Tú eres nuestro verdadero consuelo en tiempos de aflicción. Perdónanos cuando buscamos respuestas y consuelo en lugares equivocados. Ayúdanos a poner nuestra esperanza en ti, sabiendo que Tú eres nuestro redentor viviente. Danos sabiduría para consolar a otros de la manera en que Tú nos consuelas. En el nombre de Jesús. Amén.
Escrituras
Acerca de este Plan

El dolor puede sacudir nuestro mundo, pero no tiene por qué destruir nuestra fe.
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