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Ana

DÍA 4 DE 5

EL COLOR DEL SACRIFICIO.

Ana —que fue estéril por mucho tiempo— amó de todo corazón a su niñito y nunca olvidó que Dios se lo había concedido. Ni tampoco olvidó su promesa de dedicarlo al Señor para una vida de servicio. Ella cumplió su voto y crió con mucho amor a su pequeño Samuel para el Señor. Y finalmente llegó el día trascendental cuando Samuel sería llevado al templo para servir a Dios.

Mientras Ana y su esposo se dirigían a la casa del Señor con su preciado hijo y el sacrificio requerido, Ana sabía que este día exigiría el regalo más personal de todos. Le estaba entregando a Dios su mejor y más preciada posesión: su Samuel.

Mientras visualizas a esta familia caminando hacia Silo, imagina los hilos de color rojo intenso añadidos al tapiz de la vida de Ana. El rojo parece ser el color más apropiado para representar el sacrificio.

¿Qué puedes entregarle a Dios que revele tu amor?

• ¿Tus hijos? Dios entregó a su único Hijo por ti (Juan 3:16). ¿Le has entregado tus hijos a Él para que les use de cualquier manera y en cualquier lugar?

• ¿Obediencia? «¿Qué le agrada más al SEÑOR: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio» (1 Samuel 15:22, NVI). ¿A qué obediencia te está llamando Dios?

• ¿Tiempo? Cada momento es valioso para Dios.

• ¿Dinero? Al colocar su plata sobre el altar, el rey David reveló su corazón: «No ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada» (2 Samuel 24:24). Los regalos de amor
cuestan.

Cuando de Dios se trata, no te aferres demasiado a nada. «Todo» incluye tus mejores, más valiosos y preciados tesoros.

Escrituras