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AnaMuestra

Ana

DÍA 2 DE 5

HILOS DE GRACIA RESPLANDECIENTES.

En su dolor —el dolor de la esterilidad y el dolor del tormento cruel y despiadado— Ana acudió a Dios. En la casa del Señor —llorando con angustia y amargura de alma—, Ana oró y clamó al Señor con todo su corazón, en lugar de atacar con su boca. Ana nunca había sentido tal agonía. Nunca había orado con tanta pasión. Nunca le había hecho a Dios un voto tan serio.

Mientras Ana derramaba su corazón, el sacerdote Elí la observaba moviendo sus labios debido a que expresaba sus ruegos a Dios en voz baja. Él concluyó que Ana estaba borracha y la reprendió: «¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino».
¿Y cuál fue la respuesta de Ana? ¿Le dijo «¡Es que no entiendes!»
o «Espera un momento, eso no es cierto»? Aunque la habían
malentendido y acusado falsamente, ella respondió cortésmente. Los delicados hilos de la gracia habían sido entretejidos en su vida y estaban resplandeciendo a pesar de sus circunstancias difíciles.

Ana no discutió ni se puso a la defensiva. Ella le explicó tranquilamente: «Yo soy una mujer atribulada de espíritu». Ella conocía y vivía la verdad de Proverbios 31:26: «Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua». Ana seguía la sabiduría divina para la comunicación…

• Habla con sabiduría y clemencia (Proverbios 31:26).

• Piensa antes de responder (15:28).

• Aprende a hablar con calma (15:1).

• Añade dulzura a tus palabras (16:21).
• Sé instructiva cuando hablas (16:23).

• Refrena tu lengua (10:19).

¿Y cómo respondió Elí a la cortesía en las palabras de Ana? Le dio su bendición sacerdotal.

Escrituras