Tu Promesa

Día 2 de 4 • Ver la lectura de hoy

Devocional

Tu promesa es suficiente


(Harold Guerra)


¿Cuántas veces dudamos de nosotros mismos y de nuestras capacidades frente a un desafío? No importa si los que están a nuestro alrededor nos ven súper preparados y más que capacitados para hacerlo. Si no creemos y confiamos que la promesa y el llamado de Dios sobre nosotros es suficiente, nos paralizamos.


Dios usó a Elena para recordarme que yo tenía promesas de Dios sobre mi vida. El problema era que me estaba enfocando en mi capacidad, en lugar de poner mi confianza en quién me había dado la promesa. Ahora, ¿cómo pasamos de reconocer nuestra condición a caminar en nuestro destino? Es decir, ¿cómo activamos nuestra fe? Para ilustrarlo, me gustaría que miremos de cerca al padre de la fe. 


Sabemos que Abraham tenía una promesa de parte de Dios: «Te haré padre de muchas naciones». Con el correr de los años el cumplimiento de esta promesa parecía cada vez más lejano, pero Abraham no ignoró su condición y tampoco se mintió a sí mismo para superar la dificultad. Eso no sería fe, sería irracionalidad. 


La Biblia nos enseña que Abraham creyó sin vacilar porque la promesa provenía del Dios que da vida a los muertos y crea cosas nuevas de la nada. Reconoció su insuficiencia y admiró la suficiencia de Dios. Así es como su fe fue fortalecida, dándole gloria a Dios. Es decir, reconociendo que quien le había dado la promesa tenía también el poder para ejecutarla. Estaba plenamente convencido de que Dios era poderoso para cumplir lo que le había prometido. ¡Esto es verdadera adoración!


¿Cuál es esa circunstancia, problema o desafío que estás viviendo? Si hay una promesa de Dios sobre tu vida, esa palabra es el puente que te llevará directo a tu destino.  El desafío de hoy es una invitación a que admires y adores al Dios que da vida a los muertos y crea cosas de la nada. Te aseguro que la atmósfera a tu alrededor cambiará por completo cuando quites la mirada de tu circunstancia y te enfoques en exaltar al Dios fuerte e invencible que tiene la potestad de llenar el vacío de tu insuficiencia con su poder.