Al Lado Del León

Devocional

  


Un León Victorioso


Los hijos de Dios tenemos un enemigo en común. La Palabra de Dios le describe de muchas maneras. Una de ellas lo presenta "como león rugiente, buscando a quién devorar" (1 Ped. 5:8 NVI). Eso trae a nuestra mente la imagen de un león feroz, quien para saciar su hambre va sigilosamente moviéndose con sus ojos centrados en su presa, buscando el momento oportuno para atacar. 


Siendo creyentes en Cristo es importante que, como dijo el apóstol Pablo, "no ignoremos sus artimañas" (2 Cor. 2:11 NVI). Hemos sido advertidos, para que cuidemos nuestra vida y resistamos firmes en la fe. No podemos estar ajenos a sus diabólicas intenciones ni tampoco subestimarlas. Este león, que se mueve solapadamente queriendo acechar la vida del creyente, es real. 


Por tanto, cuando la Palabra de Dios nos aconseja guardar nuestra salvación, nos está diciendo que nos cuidemos, que seamos sobrios y velemos. Es un consejo que necesitamos seguir todos los días, independientemente de cuáles sean nuestras circunstancias.


Al no ignorar las maquinaciones del enemigo somos sabios, pero somos más sabios aun si sabemos quiénes somos en Jesucristo y quién es Él en nosotros. Pablo dijo a los hermanos de Corinto, “Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Cor. 15:57 NVI). 


Nuestra victoria está garantizada por la victoria de Cristo en la cruz. Allí, al derramar su sangre, venció al enemigo. “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Col. 2:15 RV60). Su resurrección es el gran testimonio de su victoria así como nuestra nueva vida en Cristo nos hace a nosotros victoriosos. “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Rom. 8:37 RV60).