Desbordados

Devocionales

Deja que Dios te llene


Estoy hecho de suciedad, de polvo. Pero soy más que basura por la gracia de Dios. Cada uno de nosotros es un recipiente de tierra que puede ser llenado con el tesoro del cielo. Cualquier forma, tamaño o figura que seas, de dondequiera que seas, sea cual sea tu etnia u origen, Dios quiere llenarte de él mismo (Efesios 3:19). Dios nos saca del foso, del pozo viscoso y apestoso, nos forma en un recipiente apto para su servicio, para llevar su presencia a un mundo necesitado.


Algunos creen que el vacío que sienten es lo normal, pero Dios es un Dios de plenitud. Quiere que tu vida se llene de alegría, paz, amor y confianza. Si estás caminando vacío, te falta la llenura. Dios quiere llenarte de su grandeza. Cualquiera que se ponga a disposición de Dios, él lo llenará.


La Biblia enseña dos lecciones sobre este tema, de manera consecutiva. En 2 Reyes 3, Joram, el nuevo rey de Israel, se une al rey de Edom y Josafat, el rey de Judá, en un viaje para luchar contra los moabitas. Después de siete días en el desierto de Edom, están fuera del agua y desesperados. Josafat convoca al profeta Eliseo. El profeta pide a alguien que toque música de adoración, y entonces el poder de Dios desciende sobre él. Eliseo instruye a los reyes a cavar zanjas en el valle. Sin lluvia y sin viento, milagrosamente cada zanja se llena de agua durante la noche y los ejércitos sacian su sed.


Después de este milagro, los moabitas confundieron la reflexión del sol sobre el agua con sangre, descendieron al valle y fueron derrotados. Dios llenó el vacío y lo convirtió en un vehículo para la victoria. Si te sientes vacío, cava una zanja para Dios. Haz espacio para él y el Espíritu Santo te llenará. 


La segunda lección es la historia de una viuda endeudada. Ella pide ayuda a Eliseo, diciéndole que sus hijos serán tomados como sirvientes para pagar su deuda. La palabra que le da Eliseo a ella es ir a sus vecinos y conseguir tantas vasijas vacías como pudiera, ya fueran grandes, pequeñas, macetas, tarros de arcilla, lo que pudiera encontrar. Así que la viuda procede a hacer eso.


Eliseo entonces le dice que vierta el poco aceite que tenía en el primer recipiente. Ella comienza a verter y verter, vertió el aceite hasta que cada recipiente estuvo lleno para desbordarse y sus deudas se pudieron pagar. Cuando traes tus vasijas a Dios, hay un montón de tesoros, unción y poder para llenarlos. Si pones tu vida a disposición de Dios, él le llenará de su presencia.