El Outfit Correcto

Devocional

  

ESTÁ EN NUESTRO ADN

  

Los niños hoy en día pareciera que vienen programados con la habilidad de entender y manejar los dispositivos electrónicos y en general la tecnología, ¿no es así? Parece como si estuviera en su ADN. Y con nosotros parecen haber cosas que están arraigadas a nuestro ser. Cosas que hacemos de manera natural y muchas veces sin algún esfuerzo y todos contamos con alguna capacidad. A eso se le llama tener un don. Son simplemente cosas que tenemos que nos definen como las personas únicas que somos, como cierto tipo de comida o combinación, acciones o gestos es parte de nuestra esencia ser y hacer lo que hacemos. 

 

Y el Espíritu Santo me sorprende todos los días. Es el aliento de vida, la llama que jamás se apagará que adorna el universo entero. Es lo que le da color a la vida, es lo que hace que la vida sea posible, toda la creación, saca por los poros el poder del Espíritu. Los animales, sin ser conscientes de la presencia de Dios, lo alaban, lo adoran con el simple hecho de existir. Todos se mueven por el poder del Espíritu en la creación. 

 

Los átomos y lo que compone la materia misma obedece un patrón de creación, las partículas y estrellas, los átomos y los planetas, siguen una partitura y obedecen una voz que creó todo cuando no había nada. 

 

Aún lo que nos compone a nosotros, los átomos, proteínas esenciales, células que forman nuestros órganos y tejidos y todo lo que somos obedece y adora a Dios sin tener conciencia de ello. Y nosotros tenemos la posibilidad y el privilegio de ser conscientes de esta maravilla hecha por el Creador. Somos los únicos seres del planeta que pueden comunicarse de manera consiente con el Padre, que pueden hablar con Él, que pueden ver como obra poco a poco en nuestra vida, que pueden sentir su presencia, que pueden ver el cielo en la tierra. 

 

Hay algo que somos más allá de cualquier título, posición, don, talento, etiqueta, temor, duda, temporada, acción, pensamiento, sueño, promesa. Somos hijos de Dios y dentro de nuestro espíritu hay una llama que impulsa la pasión que muchas veces duerme dentro de nosotros por situaciones adversas. Pero ¿sabes? orar, cantar, escuchar, glorificar, reconocer, percibir a Dios está arraigado en lo más profundo de nuestro ser. Está en nuestro ADN. Ahí está la victoria, somos más que victoriosos, de gloria en gloria, reflejo de Su Hijo, dadores de buenas noticias, portadores del Espíritu que adorna el cosmos, somos amados, perdonados, escogidos. Ya es parte de nuestro ADN, Jesús ha arreglado lo que funcionaba mal dentro nuestro, Él ha soldado de nuevo la eternidad en nosotros.

 

Quizá no sientes que no eres muy cercano a Dios, o sientes que Él está lejos. Que te da pereza orar o pasar tiempo con Él. Quizá todos los días te vistes con un outfit de duda, de lejanía y de perspectiva incorrecta acerca de quien es tu Padre. Pero en este devocional quiero decirte que está en tus venas, su Espíritu corre libremente por cada poro de tu existencia, quizá esta dormido por tu perspectiva. Pero hoy Dios quiere entregarte un nuevo outfit. Eres el de hijo privilegiado y tienes la opción de ver el cielo en la tierra. Porque su Palabra ha estado rompiendo tus limitaciones y vistiéndote del hijo/a que eres, aunque no lo vean tus ojos, tu espíritu sí.