El Outfit Correcto

Devocional

DESAPRENDE TUS LIMITACIONES 

 

Todos tenemos límites. Humanamente podemos llegar hasta cierto punto, hay cosas que no podemos entender y más cuando hablamos de cosas imposibles donde Dios entra en acción para hacerlas posibles. 

Pero hay otro tipo de limitaciones que nos quieren mantener en la misma versión siempre. Pueden ser limitaciones por fracasos, comodidad, situaciones que nos detienen, falta de perdón, palabras que nos definieron en algún momento. O puede ser nuestro entorno cultural o el tipo de familia en la que nacimos, nuestro apellido o el país en el que nos encontramos.

Todo esto influye en lo que pensamos y crea una versión obsoleta y plana de nosotros mismos. Esta limitación nos frena a avanzar hacia una identidad correcta y solo nosotros podemos elegir entre quedarnos allí o crecer. Cuando decidí entregarle mi vida a Jesús (hace poco mas de 4 años), Jesús intervino en algo que determinaría mi pasión y fe hacia él. La manera en la que yo lo veía. 

Todo lo que mencioné antes había creado una persona y una forma de pensar fuera del diseño principal que Dios ha creado desde el inicio de los tiempos. Tenía una visión incorrecta sobre lo que significaba ser un hijo de Dios. Jesús, quién puede quitar velos, hizo que yo pudiera apreciar la clase de Dios que realmente estaba obrando en mi vida. A pesar de las limitaciones que yo había creado, Él mismo renovó mi espíritu y permitió que la visión de un Jesús joven, creativo, interesante, audaz, influyente e interesado por mi momento, mi juventud, fuera claramente visible. Él renovó y actualizó mi mente, de tal manera que, ahora estoy aquí sentado, escribiendo, junto con Él un devocional para entender quiénes somos y sobre la posibilidad de romper las limitaciones que tenemos. Él lo puede hacer como sólo alguien sin límites como Jesús puede hacer. 

Lo que quiero decir con esto es que, ahora, pertenecemos a otra cultura, a otra familia, a otra descendencia, tenemos una mente nueva y la opción de acceder a ella. Hemos sido adoptados por Dios. Nuestro ADN se fusionó con el ADN del Padre y fue Jesús el canal de unión. Todos tenemos un pasado tormentoso, pero también tenemos un Jesús que transforma tumbas en jardines radiantes. Él mismo derribó las limitaciones que se formaron en nuestra mente, Él ha abierto la puerta para que cada día conozcamos más de nosotros mismos, de lo que sí somos capaces de hacer, porque ahora todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. 

¿Cuál es tu limitación? Quizá la condenación te ha limitado a entrar al trono de la gracia de Dios y saber que Él te está esperando para que disfruten un tiempo juntos. Quizá tu pasado limita la posición en la que Dios te quiere poner justo ahora, pero no te das cuenta de que Jesús te ha hecho una nueva persona. Quizá tu capacidad de servicio y amor se ha limitado por las acciones de tus padres o tus amigos hicieron y te hirieron. Pero ahora puedes perdonar con el mismo perdón del Padre, porque no es sólo en tus fuerzas. 

Creo que siempre habrán limitaciones, hasta que dejemos de respirar, siempre se levantarán nuevas etiquetas, miedos, situaciones, pensamientos y muros que van a querer detenernos hacia la gloriosa versión que Dios. Pero lo que determinará que ese muro se rompa será la manera en la que recibamos esa limitación y la entreguemos a Jesús. Pues solo alguien como Él — que sabe quienes somos realmente y lo que podemos hacer — , puede romper ese tipo de muros. 

Romanos 12:2 (NVI) dice "No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta." No se refiere solo a dejar de escuchar música secular y solo escuchar música cristiana o dejar a un lado los tatuajes o jeans rotos. Creo que permitir que nuestra mente se renueve y no amoldarnos al mundo es entender que cuando estamos enfermos el ADN del cielo puesto en nosotros dice que somos sanos. Que cuando el pasado quiera venir a amedrentarnos, Jesús la misma paz hecha persona calma la tormenta en nuestro interior. Que mientras el mundo afuera grita temor, Dios nos ha dotado del mismo Espíritu que levantó a Jesús de la muerte. Que podemos iniciar nuevos hábitos, podemos levantarnos de la cama un poco más temprano, podemos perdonar, podemos servir y amar, aún cuando no se nos corresponde. Que sí somos capaces, adecuados y apropiados. 

Somos nuevos.