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Día 6 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocional

¿Un Dios enojado?


Lectura: Salmo 18:30-36


[...] ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;—Éxodo 34:6 RVR1960


Cuando estudié mitología griega y romana en la universidad, me llamó la atención qué malhumorados y rápidamente airados se ponían los personajes mitológicos. Los pobres receptores de esos enojos solían perder la vida; a menudo, por un capricho. Lo primero que hice fue burlarme, preguntándome cómo podía alguien creer en personajes como esos. Pero después, me pregunté: ¿Mi visión del Dios que realmente existe es muy diferente? Cuando dudo de Él, ¿no pienso que tiende a enojarse con facilidad?


Lamentablemente, es así. Por eso, me gusta el pedido de Moisés a Dios: «Te ruego que me muestres tu gloria» (Éxodo 33:18 RVR1960). Al haber sido elegido para liderar a una multitud quejosa, quería estar seguro de que el Señor lo ayudaría. Dios lo recompensó mostrándole su gloria y anunciándole su nombre y características: «fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;» (Éxodo 34:6 RVR1960).


Este versículo me recuerda que Dios no es impulsivo, con reacciones de ira repentinas. Y me tranquiliza; en especial, cuando reacciono ante Él con enojo e impaciencia.


Podemos ver a Dios y su gloria en su paciencia hacia nosotras, la palabra de ánimo de una amiga, un hermoso amanecer o, sobre todo, el susurro del Espíritu Santo en nuestro interior. —Linda Washington