"Tiempo, Amor Y Luz"

Devocional

Orando hace unas semanas le pedía a Dios que transformara mi corazón, que quitara mi corazón de piedra para amar más como Él, que abriera mis ojos para mirar con los suyos.


Ésta fue mi oración durante días, conforme iban pasando las semanas mi corazón se llenó de tristeza, dolor y angustia. Yo anhelaba un cambio en mi vida y no entendí lo que me ocurría. Miraba alrededor de mí y veía hipocresía, falta de amor, egoísmo, dolor, soledad y muchas cosas que no entendía. 


Cosas que estuvieron ante mis ojos y simplemente estaba cegada, sin amor a mi prójimo, empapada de mi vida y olvidando lo que Dios me demandaba. Mirara a donde mirara no podía evitar no llorar ante todo lo que ocurría.


Entonces entendí lo que Dios estaba haciendo en mi corazón. Pensé en donde quedamos todos nosotros. Somos un cuerpo en Cristo, pero muchas veces vivimos fingiendo amor a la humanidad. 


Vivimos enfrascados en nosotros mismos y no miramos a un lado de la banca en donde estamos, no miramos a los vecinos de nuestra casa, en la escuela, en la calle, en esa persona que tiene necesidad, necesidades físicas, pero sobre todo necesidad de Dios. Nos hacemos indiferentes al sufrir de nuestro hermano. 


Dios nos hizo luz en este mundo, luz alrededor de la oscuridad, oscuridad disfrazada de dolor, de hambre, soledad, guerra, odio. Que si miráramos un poco más como Dios lo hace o si amáramos como Él, las cosas serían diferentes. 


Te has preguntado ¿Qué impacto has producido como creyente ante la sociedad que te rodea? ¿Si has llevado a cabo el papel como hijo de Dios que eres? ¿Qué pasó y dónde has dejado tu primer amor? Te has preguntado ¿a cuántas personas has herido fuera, pero sobre todo dentro de la iglesia? 


La palabra de Dios dice que si pides recibes, recibes sabiduría, amor, paciencia, autoridad, poder, valor y fe. ¿Qué hay que Dios no pueda hacer en nuestras vidas? ¿Qué parte hemos olvidado?