Mujer virtuosa

Dia 2 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

¡Cuidado! Mujer anti-virtudes


Analizaremos más mujeres antivalores. Lee con atención, pide a Dios que te muestre si entras en algunas de estas categorías de «ma».


La ma…soquista: le gusta sufrir y quiere manifestar a la gente que sufre mucho. Sucede que estas mujeres ma…soquistas pretenden que el mundo gire alrededor de ellas. Lo que hacen con este masoquismo es conseguir que la gente les preste atención. Por eso los llantos, las enfermedades que no existen, para producir lástima en los hijos y el esposo; así consiguen lo que desean. Es la misma actitud de un niño que hace un berrinche, pero ahora lo hace una adulta, una masoquista. Si quieres dejar de sufrir, quítate la camiseta del sufrimiento y vístete de mujer de Dios: victoriosa, completa, plena. Quítate la cara de dolor y disfruta la vida. El masoquismo no puede llenar la vida de nadie.


La ma…rioneta: hace lo que los hijos le dicen. Es lo contrario a la maniquí y a la manipuladora. La maniquí no hace nada, la manipuladora maneja las vidas de los demás; en cambio, esta es manejada por los hijos. Sus hijos dictan su vida, es un títere que sigue las órdenes de sus hijos. Si sus hijos quieren ver televisión, la enciende; si quieren comer, corre a cocinarles; es manejada al antojo de los hijos; no pone normas, no pone reglas, no pone límites en la vida de los hijos.


La ma…triarcado: gobierna sobre todos. ¿En qué cultura? ¿En qué país? Esto es más común de lo que pensamos en Latinoamérica. Hay hogares que son gobernados generacionalmente por la madre. A veces, es la abuela y, todas las demás mujeres de esa familia, están esperando, cuando muera esta matriarca, poder tomar ese lugar. Esperan ser la nueva reina que va a gobernar ese hogar. Las hijas de Dios que son madres y tienen un hogar, saben que el gobierno de ese hogar le pertenece a Dios y se somete a un diseño divino establecido por el gobierno de Dios. Renuncian a los modelos heredados, a los modelos personales y permiten que Dios le de orden a la casa para que sean gobernadas conforme a ese modelo del que creó y diseñó cómo debemos vivir. 


Reflexionemos


¿El Señor te mostró algunos de estos antivalores en tu vida? ¿Reconoces el matriarcado en ti? Pide a Dios que te ayude a salir de este engaño cultural.