De la ansiedad a la paz

Devocional

Con el transcurrir de los años, al evaluar las diferentes cosas que me generan ansiedad o me estresan, noto que hay un denominador común en mi respuesta: el deseo de estar en control. Interpreto escenarios potencialmente negativos o imagino proyectos de trabajo sin éxito, como si eso me permitiera estar al control. No pasará nada sin que yo lo haya previsto o sin que me haya preparado para enfrentarlo.



El problema, sin embargo, es que la confianza y el control no coexisten. Puedes tener control o tener confianza, pero no ambos. Esto es un desafío ya que en Su Palabra, Dios nos instruye a confiar en Él. A menudo vemos que la guía de Dios no incluye la obra finalizada y que muchos detalles son desconocidos.



La Palabra nos dice que Dios desea que confiemos y dependamos de Él durante el proceso. A Abraham se le ordenó dejar su país sin conocer el destino específico antes de tiempo. Al pueblo de Dios se le pidió caminar en aguas furiosas sin garantía de que Dios las partiría. A María y Marta se las desafió a confiar cuando Jesús mandó a quitar la piedra de la tumba de su hermano muerto.



Evalúa tu corazón y motivos hoy. ¿En qué medida el estrés y las preocupaciones intentan estar en control? Hoy trata de poner tu confianza en Él una vez más. Aquí hay un par de consejos:




  • Reconoce tu lucha ante Él y declara que quieres confiar en Él.

  • Detén los pensamientos negativos antes de que pasen 30 segundos en tu mente y reemplázalos por pensamientos saludables.


Muchos científicos creen que podemos crear vías nerviosas nuevas si cambiamos nuestros pensamientos, ya que cambian los patrones de pensamientos negativos. El apóstol Pablo habló de llevar nuestros pensamientos cautivos en Segunda Corintios, capítulo diez, versículo cinco. Irónicamente, uno de los primeros pasos para entregar el control de tu vida quizás sea ganar el control de tus pensamientos.