De la ansiedad a la paz

Día 3 de 6 • Ver la lectura de hoy

Devocional

La autenticidad es un valor importante para mí. Muchas veces me resulta difícil tener pensamientos o comentarios positivos cuando simplemente no coinciden con mis sentimientos. Por ejemplo, si mis síntomas indican que tengo gripe, no voy a repetir "no estoy enferma, no lo estoy, no lo estoy".


Sin embargo, un día, mientras escuchaba un mensaje sobre Filipenses 4:8, me di cuenta de que muchas veces no proclamo lo verdadero en mi mente, sino lo "no verdadero". El versículo dice "concéntrense en todo lo verdadero". Cuando nos concentramos en lo que podría suceder o en lo peor que podría pasar, no estamos meditando en lo verdadero. Cuando me preocupo porque el dolor en mi cabeza es un tumor cancerígeno, no estoy en lo verdadero. ¿Podría tratarse de cáncer o de otra cosa seria? Quizás. Pero hasta que ese sea el caso, no es verdadero.


No puedo contarte la cantidad de veces que sentí que experimentaba dolencias, crisis financieras y consecuencias serias a través de los años porque elegía no concentrarme en lo verdadero. La mayoría de las situaciones ni siquiera estuvieron a punto de suceder de verdad. Simplemente rebotaban en mi mente como meras posibilidades.


Puede que parezca obvio y simple, pero yo encontré un gran alivio al recordarme a mí mismo que debo concentrarme en lo que es, no en lo que podría ser. Mi tarea es enfocarme en lo que se sabe que es verdadero.