Hombre de Dios

Dia 3 de 8 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Líder del Líder


La segunda necesidad del total hombre espiritual es permitir que Dios lo guíe. Todo hijo necesita un padre y toda esposa un esposo que recibe instrucciones del Señor diariamente. Cuando tu familia entiende que buscas vivir en el centro de la voluntad de Dios, y que les animas a que ellos también lo hagan, tus decisiones no serán desafiadas tan vigorosamente o tan seguido. Permitir que el Señor te guíe construye la confianza de tu familia en ti como su líder espiritual y observar tu dependencia en el Padre les ayudará a depender de Él también. No hay mejor herencia que puedas dejar a tus hijos que enseñarles a buscar a Dios para todo y a obedecerle, sin importar las consecuencias. Después de todo, "El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia (Proverbios 9:10 RVR1960).


Los niños pueden empezar desde una edad temprana a hablar con el Señor acerca de lo que deberían hacer con sus vidas. Deben formar el hábito de pedirle al Padre que les ayude cuando están jóvenes. También deberían aprender que las decisiones basadas en razonamientos humanos no son adecuadas para el éxito espiritual; Dios debe guiarles si desean tener una vida llena de fruto.


Cuando mis hijos estaban pequeños y querían o necesitaban algo, yo les solía decir a menudo "Debemos esperar en el Señor" o "Esperemos en eso y oremos juntos". Después, les daría seguimiento preguntándoles: "¿Sientes que Dios te ha dicho algo o te ha mostrado cómo proceder?" A veces, ellos contestarían: "No he escuchado que Él haya dicho algo". Yo no respondía con risas ni con regaños de ninguna manera. Simplemente diría: "Está bien. Puedes no entenderlo por un tiempo, pero Dios está en el proceso de enseñarte. Si tú me sigues a mí como yo sigo al Señor, Dios puede transferir la lección a través de mí para ti".


Algunos de los momentos más preciados en nuestra casa fueron los que nos pusimos de rodillas en oración, todos juntos, buscando la mente del Padre y Su dirección. Siempre fue emocionante ver quien sería el primero en recibir la guía clara que necesitábamos.


Papá, tú puedes darles a tus hijos todo lo demás en el mundo, pero si no les das un padre que ha aceptado a Cristo como su Salvador, permitiéndole guiarlo en sus decisiones, actitudes y acciones, nunca te convertirás en el hombre, esposo y padre que Dios quiere que seas.