PROVERBIOS 18:6-13 - Compara todas las versiones
PROVERBIOS 18:6-13RVR1960(Biblia Reina Valera 1960)
Los labios del necio traen contienda; Y su boca los azotes llama. La boca del necio es quebrantamiento para sí, Y sus labios son lazos para su alma. Las palabras del chismoso son como bocados suaves, Y penetran hasta las entrañas. También el que es negligente en su trabajo Es hermano del hombre disipador. Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado. Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, Y como un muro alto en su imaginación. Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, Y antes de la honra es el abatimiento. Al que responde palabra antes de oír, Le es fatuidad y oprobio.
PROVERBIOS 18:6-13NTV(Nueva Traducción Viviente)
Con sus palabras, los necios se meten continuamente en pleitos; van en busca de una paliza. La boca de los necios es su ruina; quedan atrapados por sus labios. Los rumores son deliciosos bocaditos que penetran en lo profundo del corazón. El perezoso es tan malo como el que destruye cosas. El nombre del SEÑOR es una fortaleza firme; los justos corren a él y quedan a salvo. Los ricos piensan que su riqueza es una gran defensa; imaginan que es una muralla alta y segura. La arrogancia va delante de la destrucción; la humildad precede al honor. Precipitarse a responder antes de escuchar los hechos es a la vez necio y vergonzoso.
PROVERBIOS 18:6-13NVI(Nueva Versión Internacional - Español)
Los labios del necio son causa de contienda; su boca incita a la riña. La boca del necio es su perdición; sus labios son para él una trampa mortal. Los chismes son deliciosos manjares; penetran hasta lo más íntimo del ser. El que es negligente en su trabajo confraterniza con el que es destructivo. Torre fuerte es el nombre del SEÑOR; a ella corren los justos y se ponen a salvo. La riqueza del rico es su baluarte, y este cree que sus muros son inalcanzables. Tras el orgullo viene la destrucción; y tras la humildad, el honor. Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar.
PROVERBIOS 18:6-13TLA(Traducción en Lenguaje Actual)
Cuando el tonto abre la boca, causa discusiones y pleitos. Cuando el necio abre la boca, pone su vida en peligro. ¡Qué sabrosos son los chismes, pero cuánto daño causan! El vago y el destructor, ¡hasta parecen hermanos! Dios es como una alta torre; hacia él corren los buenos para ponerse a salvo. El rico cree estar protegido, piensa que sus riquezas son como una ciudad con murallas donde nadie puede hacerle daño. El orgullo acaba en fracaso; la honra comienza con la humildad. Es muy tonto y vergonzoso responder antes de escuchar.
PROVERBIOS 18:6-13DHH94I(Biblia Dios Habla Hoy)
Con sus labios, el necio se mete en líos; con sus palabras se busca buenos azotes. Las palabras del necio son su propia ruina; con sus labios se echa la soga al cuello. Los chismes son como golosinas, pero calan hasta lo más profundo. Los perezosos y los destructores ¡hasta hermanos resultan! El nombre del Señor es una torre poderosa a la que acuden los justos en busca de protección. El rico cree que sus riquezas son una ciudad protegida por altos muros. Tras el orgullo viene el fracaso; tras la humildad, la prosperidad. Es una necedad y una vergüenza responder antes de escuchar.
PROVERBIOS 18:6-13LBLA(La Biblia de las Américas)
Los labios del necio provocan contienda, y su boca llama a los golpes. La boca del necio es su ruina, y sus labios una trampa para su alma. Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos, y penetran hasta el fondo de las entrañas. También el que es negligente en su trabajo es hermano del que destruye. El nombre del SEÑOR es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo. La fortuna del rico es su ciudad fortificada, y como muralla alta en su imaginación. Antes de la destrucción el corazón del hombre es altivo, pero a la gloria precede la humildad. El que responde antes de escuchar, cosecha necedad y vergüenza.
PROVERBIOS 18:6-13RVC(Reina Valera Contemporánea)
Las palabras del necio provocan peleas; sus labios convocan a los golpes. El necio provoca su propio mal; con sus propios labios se tiende una trampa. Los chismes empalagan, pero calan hasta lo más profundo. El que es perezoso en su trabajo es también íntimo amigo de gente dañina. El nombre del Señor es una fortaleza a la que el justo acude en busca de ayuda. El rico piensa que sus riquezas son una fortaleza de altas murallas. El orgullo humano es presagio del fracaso; la humildad es preludio de la gloria. ¡Cuán pretencioso y ridículo se muestra el que responde antes de oír!