ECLESIASTÉS 7:20-22 - Compara todas las versiones
ECLESIASTÉS 7:20-22RVR1960(Biblia Reina Valera 1960)
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque. Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se hablan, para que no oigas a tu siervo cuando dice mal de ti; porque tu corazón sabe que tú también dijiste mal de otros muchas veces.
ECLESIASTÉS 7:20-22NTV(Nueva Traducción Viviente)
No hay una sola persona en la tierra que siempre sea buena y nunca peque. No escuches conversaciones ajenas a escondidas: podrías escuchar que tu siervo te maldice. Pues sabes bien de las veces que tú mismo maldijiste a otros.
ECLESIASTÉS 7:20-22NVI(Nueva Versión Internacional - Español)
No hay en la tierra nadie tan justo que haga el bien y nunca peque. No prestes atención a todo lo que se dice y así no oirás cuando tu siervo hable mal de ti, aunque bien sabes que muchas veces también tú has hablado mal de otros.
ECLESIASTÉS 7:20-22TLA(Traducción en Lenguaje Actual)
Sin embargo, no hay en este mundo nadie tan bueno que siempre haga el bien y nunca peque. No hagas caso de los chismes, y así no sabrás cuando tu empleado hable mal de ti; aunque tú bien sabes que muchas veces también has hablado mal de otros.
ECLESIASTÉS 7:20-22DHH94I(Biblia Dios Habla Hoy)
Sin embargo, no hay nadie en la tierra tan perfecto que haga siempre el bien y nunca peque. No hagas caso de todo lo que se dice, y así no oirás cuando tu siervo hable mal de ti. Aunque también tú, y lo sabes muy bien, muchas veces has hablado mal de otros.
ECLESIASTÉS 7:20-22LBLA(La Biblia de las Américas)
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque. Tampoco tomes en serio todas las palabras que se hablan, no sea que oigas a tu siervo maldecirte. Porque tú también te das cuenta que muchas veces has maldecido a otros de la misma manera.
ECLESIASTÉS 7:20-22RVC(Reina Valera Contemporánea)
No hay en la tierra nadie tan justo que siempre haga el bien y nunca peque. No permitas que tu corazón se fije en todo lo que se dice. Así no oirás a tu siervo cuando hable mal de ti. Aunque en lo íntimo sabes que, muchas veces, también tú has hablado mal de otros.