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COLOSENSES 2:8-9 - Compara todas las versiones

COLOSENSES 2:8-9NVI(Nueva Versión Internacional - Español)

Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que está de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo. Porque toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo

COLOSENSES 2:8-9TLA(Traducción en Lenguaje Actual)

Tengan cuidado. No presten atención a los que quieren engañarlos con ideas y razonamientos que parecen contener sabiduría, pero que solo son enseñanzas humanas. Esa gente obedece a los espíritus poderosos de este mundo, y no a Cristo. Cristo es completamente igual a Dios

COLOSENSES 2:8-9RVC(Reina Valera Contemporánea)

Cuídense de que nadie los engañe mediante filosofías y huecas sutilezas, que siguen tradiciones humanas y principios de este mundo, pero que no van de acuerdo con Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad

COLOSENSES 2:8-9DHH94I(Biblia Dios Habla Hoy)

Tengan cuidado: no se dejen llevar por quienes los quieren engañar con teorías y argumentos falsos, pues ellos no se apoyan en Cristo, sino en las tradiciones de los hombres y en los poderes que dominan este mundo. Porque toda la plenitud de Dios se encuentra visiblemente en Cristo

COLOSENSES 2:8-9RVR1960(Biblia Reina Valera 1960)

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad

COLOSENSES 2:8-9LBLA(La Biblia de las Américas)

Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo. Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él

COLOSENSES 2:8-9NTV(Nueva Traducción Viviente)

No permitan que nadie los atrape con filosofías huecas y disparates elocuentes, que nacen del pensamiento humano y de los poderes espirituales de este mundo y no de Cristo. Pues en Cristo habita toda la plenitud de Dios en un cuerpo humano.