Según la RAE, transformar es: «Hacer cambiar de forma a alguien o a algo. Hacer que algo cambie, pero sin alterar totalmente todas sus características esenciales». Y justo esto es lo que sucede con nuestra alma. En Cristo, ella sufre un proceso de transformación en la mente, la voluntad, el carácter y los sentimientos, pero sin perder sus características esenciales, lo que nos hace distintos a los animales.