Y las obras de la carne son evidentes, las cuales son: adulterio, fornicación, impureza, desenfreno, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, rivalidades, disensiones, partidismos, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas, de las cuales os advierto, como dije antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.