Cuando Dios parece no llegarMuestra

Cuando Dios guarda silencio – Día 1
Hay momentos en los que el cielo parece cerrado. Oras, lloras, clamas… y nada. El silencio pesa, la mente se llena de preguntas y el corazón se enfría. Pero el silencio de Dios no significa que se haya ido; muchas veces, es en ese silencio donde más profundamente está obrando.
“Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.”
(Juan 11:5–6, RVR60)
Jesús los amaba, pero no se movió enseguida. Y eso desconcierta: ¿cómo alguien que ama puede demorar? Sin embargo, la demora no fue por indiferencia, sino por propósito. Jesús no iba a sanar a un enfermo, iba a resucitar a un muerto. Su silencio no fue distancia, fue estrategia.
Job también conoció el silencio. En medio de su dolor clamó sin obtener respuesta inmediata. Pero al final pudo decir: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.” (Job 42:5, RVR60). El silencio fue el aula donde Job pasó de conocer a Dios de lejos, a experimentarlo de cerca.
En la vida práctica, es como cuando un maestro guarda silencio durante el examen: no se ha ido del aula, simplemente quiere ver cuánto has aprendido. Así también Dios: no se desentiende, te está formando.
Si hoy sientes que Dios calla, no concluyas que te ha olvidado. Tal vez está preparando una respuesta que va mucho más allá de tu oración.
Habla con Dios y abre tu corazón:
Señor, cuando el silencio me duele, recuérdame que estás cerca. Aunque no escuche tu voz, quiero confiar en tu amor. Fortalece mi fe y enséñame a descansar en tu plan. Amén.
Piensa en esto:
• ¿Qué silencio estás viviendo hoy?
• ¿Podrías confiar en que Dios está trabajando en lo invisible mientras esperas su respuesta?
Próximamente en el Día 2: Cuando Dios no se apresura
Mañana veremos cómo la espera no te retrasa, sino que te prepara para algo más grande.
Escritura
Acerca de este Plan

A veces oramos, confiamos y esperamos… pero Dios parece guardar silencio. Sin embargo, su silencio no es ausencia. Este plan, basado en la historia de Lázaro y otros pasajes bíblicos, te mostrará que Dios nunca llega tarde: sus demoras son parte de su propósito. Aprende a reconocer su voz en el silencio, su mano en la espera y su poder en los procesos.
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Nos gustaría agradecer a Kevin Misael Sueldo Taie por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: www.instagram.com/kevinmisaelsueldotaie
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