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1Estas son las palabras de Jeremías hijo de Jilquías, uno de los sacerdotes que vivía en Anatot, tierra de Benjamín. 2A Jeremías le comenzaron a llegar mensajes del SEÑOR en el año trece#1:2 el año trece Se refiere al año 627 a. C. del reinado de Josías hijo de Amón, rey de Judá. 3Siguió recibiendo mensajes proféticos durante el reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, y continuaron hasta el año undécimo del rey Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, cuando el pueblo de Jerusalén fue llevado prisionero en el quinto mes de ese año.
Dios llama a Jeremías
4Me llegó este mensaje del SEÑOR:
5«Antes de que yo te formara en el vientre de tu madre,
ya te conocía.
Antes de que nacieras,
ya te había elegido
para que fueras un profeta para las naciones».
6Entonces yo le respondí: «Pero Señor DIOS, yo soy muy joven y no sé hablar en público».
7Y el SEÑOR me dijo:
«No digas que sólo eres un joven,
porque irás a donde yo te envíe
y dirás todo lo que yo te ordene.
8No le temas a la gente,
porque yo estaré protegiéndote.
Es la decisión del SEÑOR».
9Luego el SEÑOR extendió su mano y me tocó la boca, y me dijo el SEÑOR:
«He puesto mis palabras en tu boca.
10Hoy te he elegido a ti para llevar a cabo una tarea
que afectará naciones y reinos.
Los removerás y provocarás su caída,
los harás desaparecer y los destruirás
y también los reconstruirás
y los plantarás de nuevo».
Dios le da lecciones al profeta
11Me llegó este mensaje del SEÑOR: «¿Qué ves, Jeremías?» Yo respondí: «Veo una rama de almendro». 12El SEÑOR me dijo: «Has visto bien, porque me ocuparé#1:11–12 almendro […] me ocuparé En hebreo las palabras almendro y ocuparé son similares y hacen un juego de palabras. de que se cumpla todo lo que te digo en mi mensaje».
13Me llegó por segunda vez mensaje del SEÑOR, diciendo: «¿Qué ves, Jeremías?» Yo respondí: «Veo una olla rebosante de agua hirviendo que se derrama desde el norte».
14El SEÑOR me dijo:
«Desde el norte derramaré la desgracia
sobre todos los habitantes de Judá.
15Llamaré a todas las familias de los reinos del norte,
dice el SEÑOR.
Los reyes de esas naciones vendrán
y colocarán cada uno su trono
a la entrada misma de Jerusalén.
Atacarán las murallas que la rodean
y atacarán todas las ciudades de Judá.
16Yo anunciaré el castigo contra ese pueblo
por las maldades que ha cometido.
Me abandonaron, ofrecieron sacrificios a otros dioses
y adoraron imágenes que fabricaron con sus manos.
17»Pero tú, Jeremías, prepárate como para una batalla;
ve y diles todo lo que yo te ordene.
No les tengas miedo, de modo que así
yo no tenga que atemorizarte ante ellos.
18Hoy te he puesto como ciudad amurallada,
como columna de hierro,
como pared de bronce.
Es para que te enfrentes a todo el país,
a todos los reyes de Judá, a todos sus príncipes,
a sus sacerdotes y a todos sus habitantes.
19Ellos pelearán contra ti, pero no podrán derrotarte
porque yo estaré contigo para sacarte de apuros.
Es la decisión del SEÑOR».
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