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No juzgar a los demás
1»No juzguen a los demás, y no serán juzgados. 2Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás.#7:2a  O Pues Dios los juzgará como ustedes juzgan a los demás. El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes.#7:2b  O La misma medida que dan será la que recibirán.
3»¿Y por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo,#7:3  En griego el ojo de tu hermano; también en 7:5. cuando tú tienes un tronco en el tuyo? 4¿Cómo puedes pensar en decirle a tu amigo:#7:4  En griego tu hermano. “Déjame ayudarte a sacar la astilla de tu ojo”, cuando tú no puedes ver más allá del tronco que está en tu propio ojo? 5¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo.
6»No desperdicies lo que es santo en gente que no es santa.#7:6  En griego No den lo sagrado a los perros. ¡No arrojes tus perlas a los cerdos! Pisotearán las perlas y luego se darán vuelta y te atacarán.
Oración eficaz
7»Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontrarás; sigue llamando, y la puerta se te abrirá. 8Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.
9»Ustedes, los que son padres, si sus hijos les piden un pedazo de pan, ¿acaso les dan una piedra en su lugar? 10O si les piden un pescado, ¿les dan una serpiente? ¡Claro que no! 11Así que si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará buenos regalos a quienes le pidan.
La regla de oro
12»Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Esa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los profetas.
La puerta angosta
13»Solo puedes entrar en el reino de Dios a través de la puerta angosta. La carretera al infierno#7:13  En griego La senda que conduce a la destrucción. es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino. 14Sin embargo, la puerta de acceso a la vida es muy angosta y el camino es difícil, y son solo unos pocos los que alguna vez lo encuentran.
El árbol y su fruto
15»Ten cuidado de los falsos profetas que vienen disfrazados de ovejas inofensivas pero en realidad son lobos feroces. 16Puedes identificarlos por su fruto, es decir, por la manera en que se comportan. ¿Acaso puedes recoger uvas de los espinos o higos de los cardos? 17Un buen árbol produce frutos buenos y un árbol malo produce frutos malos. 18Un buen árbol no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. 19Por lo tanto, todo árbol que no produce frutos buenos se corta y se arroja al fuego. 20Así es, de la misma manera que puedes identificar un árbol por su fruto, puedes identificar a la gente por sus acciones.
Verdaderos discípulos
21»No todo el que me llama: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino del cielo. Solo entrarán aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22El día del juicio, muchos me dirán: “¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre”. 23Pero yo les responderé: “Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios”.
Edificar sobre un cimiento sólido
24»Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida. 25Aunque llueva a cántaros y suban las aguas de la inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho de roca. 26Sin embargo, el que oye mi enseñanza y no la obedece es un necio, como la persona que construye su casa sobre la arena. 27Cuando vengan las lluvias y lleguen las inundaciones y los vientos golpeen contra esa casa, se derrumbará con un gran estruendo».
28Cuando Jesús terminó de decir esas cosas, las multitudes quedaron asombradas de su enseñanza, 29porque lo hacía con verdadera autoridad, algo completamente diferente de lo que hacían los maestros de la ley religiosa.
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