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Jesús enseña acerca de la pureza interior
1Cierto día, algunos fariseos y maestros de la ley religiosa llegaron desde Jerusalén para ver a Jesús. 2Notaron que algunos de sus discípulos no seguían el ritual judío de lavarse las manos antes de comer. 3(Los judíos, sobre todo los fariseos, no comen si antes no han derramado agua sobre el hueco de sus manos,#7:3  En griego han lavado con el puño. como exigen sus tradiciones antiguas. 4Tampoco comen nada del mercado sin antes sumergir sus manos#7:4a  Algunos manuscritos dicen rociarse. en agua. Esa es solo una de las tantas tradiciones a las que se han aferrado, tal como el lavado ceremonial de vasos, jarras y vasijas de metal).#7:4b  Algunos manuscritos incluyen y divanes del comedor.
5Entonces los fariseos y maestros de la ley religiosa le preguntaron:
—¿Por qué tus discípulos no siguen nuestra antigua tradición? Ellos comen sin antes realizar la ceremonia de lavarse las manos.
6Jesús contestó:
—¡Hipócritas! Isaías tenía razón cuando profetizó acerca de ustedes, porque escribió:
“Este pueblo me honra con sus labios,
pero su corazón está lejos de mí.
7Su adoración es una farsa
porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios”#7:7  Is 29:13 (versión griega)..
8»Pues ustedes pasan por alto la ley de Dios y la reemplazan con su propia tradición.
9Entonces dijo:
—Ustedes esquivan hábilmente la ley de Dios para aferrarse a su propia tradición. 10Por ejemplo, Moisés les dio la siguiente ley de Dios: “Honra a tu padre y a tu madre” y “Cualquiera que hable irrespetuosamente de su padre o de su madre#7:10a  Ex 20:12; Dt 5:16. tendrá que morir”#7:10b  Ex 21:17 (versión griega); Lv 20:9 (versión griega).. 11Sin embargo, ustedes dicen que está bien que uno le diga a sus padres: “Lo siento, no puedo ayudarlos porque he jurado darle a Dios lo que les hubiera dado a ustedes”#7:11  En griego “Lo que pudiera haberte dado es corbán” (esto es, un regalo).. 12De esta manera, ustedes permiten que la gente desatienda a sus padres necesitados. 13Y entonces anulan la palabra de Dios para transmitir su propia tradición. Y este es solo un ejemplo entre muchos otros.
14Luego Jesús llamó a la multitud para que se acercara y oyera. «Escuchen, todos ustedes, y traten de entender. 15Lo que entra en el cuerpo no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por lo que sale de su corazón»#7:15  Algunos manuscritos incluyen el versículo 16: El que tenga oídos debe escuchar y entender. Comparar 4:9, 23..
17Luego Jesús entró en una casa para alejarse de la multitud, y sus discípulos le preguntaron qué quiso decir con la parábola que acababa de emplear. 18«¿Ustedes tampoco entienden? —preguntó—. ¿No se dan cuenta de que la comida que introducen en su cuerpo no puede contaminarlos? 19La comida no entra en su corazón, solo pasa a través del estómago y luego termina en la cloaca». (Al decir eso, declaró que toda clase de comida es aceptable a los ojos de Dios).
20Y entonces agregó: «Es lo que sale de su interior lo que los contamina. 21Pues de adentro, del corazón de la persona, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, 22el adulterio, la avaricia, la perversidad, el engaño, los deseos sensuales, la envidia, la calumnia, el orgullo y la necedad. 23Todas esas vilezas provienen de adentro; esas son las que los contaminan».
La fe de una mujer gentil
24Luego Jesús salió de Galilea y se dirigió al norte, a la región de Tiro.#7:24  Algunos manuscritos incluyen y Sidón. No quería que nadie supiera en qué casa se hospedaba, pero no pudo ocultarlo. 25Enseguida una mujer que había oído de él se acercó y cayó a sus pies. Su hijita estaba poseída por un espíritu maligno,#7:25  En griego impuro. 26y ella le suplicó que expulsara al demonio de su hija.
Como la mujer era una gentil,#7:26  Gentil, que no es judío. En griego griega. nacida en la región de Fenicia que está en Siria, 27Jesús le dijo:
—Primero debo alimentar a los hijos, a mi propia familia, los judíos.#7:27  En griego Permite que los hijos coman primero. No está bien tomar la comida de los hijos y arrojársela a los perros.
28—Es verdad, Señor —respondió ella—, pero hasta a los perros que están debajo de la mesa se les permite comer las sobras del plato de los hijos.
29—¡Buena respuesta! —le dijo Jesús—. Ahora vete a tu casa, porque el demonio ha salido de tu hija.
30Cuando ella llegó a su casa, encontró a su hijita tranquila recostada en la cama, y el demonio se había ido.
Jesús sana a un sordo
31Jesús salió de Tiro y subió hasta Sidón antes de regresar al mar de Galilea y a la región de las Diez Ciudades.#7:31  En griego Decápolis. 32Le trajeron a un hombre sordo con un defecto del habla, y la gente le suplicó a Jesús que pusiera sus manos sobre el hombre para sanarlo.
33Jesús lo llevó aparte de la multitud para poder estar a solas con él. Metió sus dedos en los oídos del hombre. Después escupió sobre sus propios dedos y tocó la lengua del hombre. 34Mirando al cielo, suspiró y dijo: «Efatá», que significa «¡Ábranse!». 35Al instante el hombre pudo oír perfectamente bien y se le desató la lengua, de modo que hablaba con total claridad.
36Jesús le dijo a la multitud que no lo contaran a nadie, pero cuanto más les pedía que no lo hicieran, tanto más hacían correr la voz. 37Quedaron completamente asombrados y decían una y otra vez: «Todo lo que él hace es maravilloso. Hasta hace oír a los sordos y da la capacidad de hablar al que no puede hacerlo».
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