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Un llamado a reconstruir el templo
1El 29 de agosto#1:1a  En hebreo en el primer día del sexto mes, del antiguo calendario lunar hebreo. Muchos de los sucesos del libro de Hageo pueden corroborarse con las fechas que aparecen en los registros persas que se han conservado y pueden relacionarse de manera precisa con nuestro calendario moderno. Ese suceso ocurrió el 29 de agosto del 520 a. C. del segundo año del reinado del rey Darío, el Señor dio un mensaje por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Jesúa,#1:1b  En hebreo Josué, una variante de Jesúa; también en 1:12, 14. hijo de Josadac, el sumo sacerdote:
2«Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: el pueblo alega: “Todavía no ha llegado el momento para reconstruir la casa del Señor”».
3Entonces el Señor envió el siguiente mensaje por medio del profeta Hageo: 4«¿Por qué viven ustedes en casas lujosas mientras mi casa permanece en ruinas?». 5Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: «¡Miren lo que les está pasando! 6Han sembrado mucho pero cosechado poco; comen pero no quedan satisfechos; beben pero aún tienen sed; se abrigan pero todavía tienen frío. Sus salarios desaparecen, ¡como si los echaran en bolsillos llenos de agujeros!».
7Esto es lo que dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: «¡Miren lo que les está pasando! 8Vayan ahora a los montes, traigan madera y reconstruyan mi casa. Entonces me complaceré en ella y me sentiré honrado, dice el Señor. 9Esperaban cosechas abundantes, pero fueron pobres; y cuando trajeron la cosecha a su casa, yo la hice desaparecer con un soplo. ¿Por qué? Porque mi casa está en ruinas —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales— mientras ustedes se ocupan de construir sus elegantes casas.
10»Es por causa de ustedes que los cielos retienen el rocío y la tierra no produce cosechas. 11Yo mandé la sequía sobre sus campos y colinas; una sequía que destruirá el grano, el vino nuevo, el aceite de oliva y las demás cosechas; una sequía que hará que ustedes y sus animales pasen hambre y arruinará todo aquello por lo que tanto han trabajado».
Obediencia al llamado de Dios
12Entonces Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesúa, hijo de Josadac, el sumo sacerdote, y todo el remanente del pueblo de Dios comenzaron a obedecer el mensaje del Señor su Dios. Cuando oyeron las palabras del profeta Hageo, a quien el Señor su Dios había enviado, el pueblo temió al Señor.
13Luego Hageo, el mensajero del Señor, dio al pueblo el siguiente mensaje del Señor: «¡Yo estoy con ustedes, dice el Señor!».
14Entonces el Señor despertó el entusiasmo de Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y de Jesúa, hijo de Josadac, el sumo sacerdote, y de todo el remanente del pueblo de Dios. Comenzaron a trabajar en la casa de su Dios, el Señor de los Ejércitos Celestiales, 15el 21 de septiembre#1:15  En hebreo en el día veinticuatro del sexto mes, del antiguo calendario lunar hebreo. Ese suceso ocurrió el 21 de septiembre del 520 a. C.; ver también la nota en 1:1a. del segundo año del reinado del rey Darío.
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