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Pablo y Apolos, siervos de Cristo
1Amados hermanos, cuando estuve con ustedes, no pude hablarles como lo haría con personas espirituales.#3:1a  O a personas que tienen el Espíritu. Tuve que hablarles como si pertenecieran a este mundo o como si fueran niños en la vida cristiana.#3:1b  En griego en Cristo. 2Tuve que alimentarlos con leche, no con alimento sólido, porque no estaban preparados para algo más sustancioso. Y aún no están preparados, 3porque todavía están bajo el control de su naturaleza pecaminosa. Tienen celos unos de otros y se pelean entre sí. ¿Acaso eso no demuestra que los controla su naturaleza pecaminosa? ¿No viven como la gente del mundo? 4Cuando uno de ustedes dice: «Yo soy seguidor de Pablo» y otro dice: «Yo sigo a Apolos», ¿no actúan igual que la gente del mundo?
5Después de todo, ¿quién es Apolos?, ¿quién es Pablo? Nosotros solo somos siervos de Dios mediante los cuales ustedes creyeron la Buena Noticia. Cada uno de nosotros hizo el trabajo que el Señor nos encargó. 6Yo planté la semilla en sus corazones, y Apolos la regó, pero fue Dios quien la hizo crecer. 7No importa quién planta o quién riega, lo importante es que Dios hace crecer la semilla. 8El que planta y el que riega trabajan en conjunto con el mismo propósito. Y cada uno será recompensado por su propio arduo trabajo. 9Pues ambos somos trabajadores de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.
10Por la gracia que Dios me dio, yo eché los cimientos como un experto en construcción. Ahora otros edifican encima; pero cualquiera que edifique sobre este fundamento tiene que tener mucho cuidado. 11Pues nadie puede poner un fundamento distinto del que ya tenemos, que es Jesucristo.
12El que edifique sobre este fundamento podrá usar una variedad de materiales: oro, plata, joyas, madera, heno u hojarasca; 13pero el día del juicio, el fuego revelará la clase de obra que cada constructor ha hecho. El fuego mostrará si la obra de alguien tiene algún valor. 14Si la obra permanece, ese constructor recibirá una recompensa, 15pero si la obra se consume, el constructor sufrirá una gran pérdida. El constructor se salvará, pero como quien apenas se escapa atravesando un muro de llamas.
16¿No se dan cuenta de que todos ustedes juntos son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios vive en#3:16  O entre. ustedes? 17Dios destruirá a cualquiera que destruya este templo. Pues el templo de Dios es santo, y ustedes son este templo.
18Dejen de engañarse a sí mismos. Si piensan que son sabios de acuerdo con los criterios de este mundo, necesitan volverse necios para ser verdaderamente sabios. 19Pues la sabiduría de este mundo es necedad para Dios. Como dicen las Escrituras:
«Él atrapa a los sabios
en la trampa de su propia astucia»#3:19  Jb 5:13..
20Y también:
«El Señor conoce los pensamientos de los sabios,
sabe que no valen nada»#3:20  Sal 94:11..
21Así que no se jacten de seguir a un líder humano en particular. Pues a ustedes les pertenece todo: 22ya sea Pablo o Apolos o Pedro,#3:22  En griego Cefas. o el mundo, o la vida y la muerte, o el presente y el futuro. Todo les pertenece a ustedes, 23y ustedes pertenecen a Cristo, y Cristo pertenece a Dios.
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