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28
1Pero Dios lleva la cuenta
de todos los pecados
que comete esa gente vengativa.
2Perdona a los que te ofenden
y, cuando ores, Dios te perdonará.
3-4Porque si vives enojado con otros,
y no les tienes compasión,
¿cómo esperas que Dios te perdone?
5Dios no aceptará tus ofrendas,
si continúas enojado con otros.
6-7Piensa en el día de tu muerte
y pon ya fin a tus rencores.
Acuérdate de la alianza
que Dios hizo con Israel.
Así que deja de odiar a tu prójimo;
olvídate de las ofensas
y cumple los mandamientos.
Las discusiones y peleas
8-9No discutas ni pelees.
Quien fácilmente se enoja,
confunde a sus amigos
y divide a quienes viven en paz.
10La gente terca provoca peleas
como la leña alimenta el fuego.
Mientras más rica y poderosa
más grande es su enojo.
11-12Si soplas sobre las brasas,
avivas el fuego;
si le echas agua, lo apagas.
Si discutes con violencia,
haces que corra la sangre.
Si no discutes con violencia,
mantienes la paz.
¡Todo depende de ti!
Las malas lenguas
13Querido jovencito,
maldice a los chismosos,
porque ellos han causado la ruina
de mucha gente de bien.
14La gente chismosa es un peligro:
destruye grandes ciudades,
derriba casas de gente importante,
y obliga a mucha gente
a ir de una a otra nación.
15El chisme ha destruido
a muchos matrimonios honrados.
Por culpa de los chismosos
muchas mujeres fieles y trabajadoras
terminaron divorciadas.
16Quien hace caso de chismes
no vuelve a vivir en paz.
17Un latigazo deja una marca,
pero un chisme causa grandes destrozos.
18La espada ha matado a muchos,
pero los chismes han matado a más.
19-20Es una bendición de Dios
estar a salvo de los chismes;
¡sus cadenas son duras como el bronce
21y causan una muerte terrible!
22-23El chisme no tiene poder
sobre la gente buena,
pero ataca, como un león,
y destroza como una pantera,
a los que abandonan a Dios.
24-25Por lo tanto,
piensa bien lo que dices
y cierra bien la boca.
26Ten cuidado con lo que dices,
no sea que digas algo indebido
y seas derrotado por tus enemigos.