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SALMO 32 (31)
Confesión y perdón#Salmo 32 Canto de acción de gracias de un pecador que ha confesado sus pecados al Señor y ha obtenido el perdón divino. Cf. Sal 51. Éste es uno de los siete salmos llamados penitenciales (Sal 6; 38; 51; 102; 130; 143).
1a (1a) Instrucción#32.0 (1a) Instrucción: traducción probable del término hebreo maskil, cuyo significado exacto se desconoce. Tal vez se refiere a una composición poética de contenido sapiencial y destinada a transmitir una enseñanza. Cf. v. 8. de David.
1 1 (1b) Feliz#32.1(1b) Feliz...: Véase Sal 1.1 n. el hombre a quien sus culpas y pecados
le han sido perdonados por completo.
2Feliz el hombre que no es mal intencionado
y a quien el Señor no acusa de falta alguna.#Ro 4.6-8.
3Mientras no confesé mi pecado,
mi cuerpo iba decayendo
por mi gemir de todo el día,
4pues de día y de noche
tu mano pesaba sobre mí.
Como flor marchita por el calor del verano,
así me sentía decaer.
5Pero te confesé sin reservas
mi pecado y mi maldad;
decidí confesarte mis pecados,
y tú, Señor, los perdonaste.#32.5 Compárese este v. con el texto de Pr 28.13; 1 Jn 1.9.
6Por eso, en momentos de angustia#32.6 En momentos de angustia: según versiones antiguas; heb. en tiempo de encontrar solamente (cf. Is 55.6); gr. en tiempo oportuno (cf. Is 49.8).
los fieles te invocarán,
y aunque las aguas caudalosas se desborden,
no llegarán hasta ellos.
7Tú eres mi refugio:
me proteges del peligro,
me rodeas de gritos de liberación.
8El Señor dice:#32.8 El canto de acción de gracias concluye con una instrucción de carácter sapiencial, que extrae de la experiencia vivida por el salmista una lección válida para todos.
«Mis ojos están puestos en ti.
Yo te daré instrucciones,
te daré consejos,
te enseñaré el camino que debes seguir.
9No seas como el mulo o el caballo,
que no pueden entender
y hay que detener su brío
con el freno y con la rienda,
pues de otra manera no se acercan a ti.»
10Los malvados tendrán muchos dolores,
pero el amor del Señor envuelve
a los que en él confían.
11Alégrense en el Señor,
hombres buenos y honrados;
¡alégrense y griten de alegría!