Parallel
37
4. La historia de José#37.1—50.26 A diferencia de las narraciones relativas a los otros patriarcas, la historia de José y sus hermanos forma una trama narrativa continua desde el principio hasta el fin. Ningún episodio es independiente de los demás, pues las escenas se van entrelazando unas con otras hasta el desenlace final (así, por ej., los sueños de José provocan los celos y el odio de sus hermanos, y este odio, a su vez, determina su venta como esclavo en Egipto). A medida que avanza el relato, José se va perfilando cada vez más como un modelo de sabiduría, tanto por su capacidad para interpretar el significado de los sueños (Gn 40.1—41.36) como para ejercer las funciones de gobernante (41.37-57).
(37—50)
1Jacob se quedó a vivir en Canaán,#37.1 Jacob se quedó a vivir en Canaán: Esta afirmación está en correspondencia con la de Gn 47.27: Los israelitas se quedaron a vivir en Egipto. Tal correspondencia indica que la historia de José establece el lazo de unión entre la historia de los patriarcas y los relatos del Éxodo. De hecho, la opresión de los israelitas en Egipto comenzó con la ascensión al trono de un faraón que no había conocido a José (Ex 1.8). donde su padre había vivido por algún tiempo. 2Ésta es la historia de la familia de Jacob.#37.2 Esta frase conecta el presente relato con la historia de Jacob, el padre de José y sus hermanos (cf. Gn 29.31—30.24). A partir de este momento, el destino de Jacob y de su familia va a estar ligado a la persona de José. Todo el resto de la narración pone de manifiesto cómo Dios mantuvo con vida a los descendientes de Jacob para hacer de ellos una gran nación (cf. Gn 46.1-4).
José y sus hermanos
Cuando José era un muchacho de diecisiete años, cuidaba las ovejas junto con sus hermanos, los hijos de Bilhá y de Zilpá, que eran las concubinas de su padre. Y José llevaba a su padre quejas de la mala conducta de sus hermanos.
3Israel quería a José más que a sus otros hijos, porque había nacido cuando él ya era viejo. Por eso le hizo una túnica muy elegante.#37.3 Muy elegante: traducción aproximada de una palabra hebrea de significado dudoso. Otras posibles traducciones: larga y con mangas, o bien de varios lienzos de colores. Se trataba de una vestimenta especial, distinta de la túnica común de trabajo. 4Pero al darse cuenta sus hermanos de que su padre lo quería más que a todos ellos, llegaron a odiarlo y ni siquiera lo saludaban.#37.4 Ni siquiera lo saludaban: otra posible traducción: no le hablaban pacíficamente.
5Una vez José tuvo un sueño, y se lo contó a sus hermanos; pero ellos lo odiaron más todavía, 6porque les dijo:
—Escuchen, voy a contarles el sueño que tuve. 7Soñé que todos nosotros estábamos en el campo, haciendo manojos de trigo; de pronto, mi manojo se levantó y quedó derecho, pero los manojos de ustedes se pusieron alrededor del mío y le hicieron reverencias.
8Entonces sus hermanos contestaron:
—¿Quieres decir que tú vas a ser nuestro rey, y que nos vas a dominar?
Y lo odiaron todavía más por sus sueños y por la forma en que los contaba.
9Después José tuvo otro sueño, que también les contó a sus hermanos. Les dijo:
—¿Saben que tuve otro sueño, en el que veía que el sol, la luna y once estrellas me hacían reverencias?
10Cuando José contó este sueño a su padre y a sus hermanos, su padre le reprendió y le dijo:
—¿Qué quieres decir con este sueño que tuviste? ¿Acaso tu madre, tus hermanos y yo tendremos que hacerte reverencias?
11Y sus hermanos le tenían envidia,#Hch 7.9. pero su padre pensaba mucho en este asunto.#37.5-11 Estos dos sueños preanunciaban la alta dignidad que José alcanzaría en Egipto (cf. Gn 41.44). Acerca de la concepción bíblica de los sueños, véase 1 R 3.5 n., y cf. Jer 23.25.
José es vendido por sus hermanos
12Un día los hermanos de José fueron a Siquem,#37.12 Siquem: Véase Gn 12.6 n. buscando pastos para las ovejas de su padre. 13Entonces Israel le dijo a José:
—Mira, tus hermanos están en Siquem cuidando las ovejas. Quiero que vayas a verlos.
—Iré con mucho gusto —contestó José.
14—Bueno —dijo Israel—, ve y fíjate cómo están tus hermanos y las ovejas, y regresa luego a traerme la noticia.
Israel mandó a José desde el valle de Hebrón, y cuando José llegó a Siquem, 15se perdió por el campo. Entonces un hombre lo encontró y le preguntó:
—¿Qué andas buscando?
16—Ando buscando a mis hermanos —respondió José—. ¿Podría usted decirme dónde están cuidando las ovejas?
17—Ya se fueron de aquí —dijo el hombre—. Les oí decir que se iban a Dotán.
José fue en busca de sus hermanos y los encontró en Dotán.#37.17 Dotán se encontraba a unos 30 km. al norte de Siquem, y por allí pasaba la ruta de las caravanas que iban a Egipto. 18Ellos lo vieron venir a lo lejos, y antes de que se acercara hicieron planes para matarlo. 19Se dijeron unos a otros:
—¡Miren, ahí viene el de los sueños! 20Vengan, vamos a matarlo; luego lo echaremos a un pozo y diremos que un animal salvaje se lo comió. ¡Y vamos a ver qué pasa con sus sueños!
21Cuando Rubén oyó esto, quiso librarlo de sus hermanos, y dijo:
—No lo matemos. 22No derramen sangre. Échenlo a este pozo que está en el desierto, pero no le pongan la mano encima.
Rubén dijo esto porque quería poner a salvo a José y devolvérselo a su padre; 23pero cuando José llegó a donde estaban sus hermanos, ellos le quitaron la túnica que llevaba puesta, 24lo agarraron y lo echaron al pozo, que estaba vacío y seco. 25Después se sentaron a comer.
En esto, vieron venir una caravana de ismaelitas que venían de Galaad#37.25 Galaad: Véase Dt 2.36-37 n. y que traían en sus camellos perfumes, bálsamo y mirra, para llevarlos a Egipto. 26Entonces Judá les dijo a sus hermanos:
—¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano, y después tratar de ocultar su muerte?#37.26 Tratar de ocultar su muerte: Lit. de encubrir su sangre. Esta expresión refleja la idea de que la sangre derramada violentamente no puede ocultarse, sino que reclama venganza a gritos. Cf. Ez 24.7-8. 27Es mejor que lo vendamos a los ismaelitas y no que lo matemos, porque después de todo es nuestro hermano.
Sus hermanos estuvieron de acuerdo con él, 28y cuando los comerciantes madianitas#37.28 Madianitas: Véase Ex 2.15 n. pasaron por allí, los hermanos de José lo sacaron del pozo y lo vendieron a los ismaelitas#37.28 Ismaelitas: Cf. Gn 25.12-18. por veinte monedas#37.28 Monedas: Véase Gn 23.15 n. de plata. Así se llevaron a José a Egipto.#37.25-28 En el discurso de Esteban (Hch 7.9-16) se mencionan varios episodios de la vida de José.Cf. también Sab 10.13-14.
29Cuando Rubén regresó al pozo y no encontró a José allí adentro, rasgó su ropa en señal de dolor. 30Luego volvió a donde estaban sus hermanos, y les dijo:
—¡El muchacho ya no está! ¿Ahora qué voy a hacer?
31Entonces ellos tomaron la túnica de José y la mancharon con la sangre de un cabrito que mataron; 32luego se la mandaron a su padre, con este mensaje: «Encontramos esto. Fíjate bien si es o no la túnica de tu hijo.»
33En cuanto Jacob la reconoció, dijo: «¡Sí, es la túnica de mi hijo! Algún animal salvaje lo hizo pedazos y se lo comió.» 34Entonces Jacob rasgó su ropa y se vistió de luto, y por mucho tiempo lloró la muerte de su hijo. 35Todos sus hijos y sus hijas trataban de consolarlo, pero él no quería que lo consolaran; al contrario, lloraba por su hijo y decía: «Guardaré luto por mi hijo, hasta que vaya a reunirme con él entre los muertos.»#37.35 A reunirme con él entre los muertos: Véase Gn 25.8 n.
36En Egipto, los madianitas vendieron a José a un hombre llamado Potifar, que era funcionario#37.36 Potifar es la transcripción del nombre egipcio Pa-di-pa-Re, que significa dado por (el dios) Re. Funcionario: Lit. eunuco. Véase Jer 29.1-2 nota  b. del faraón, el rey de Egipto, y capitán de su guardia.