Parallel
1
I. INFANCIA DE SAMUEL Y SU ACTIVIDAD COMO PROFETA Y JUEZ DE ISRAEL
(1—7)
Dios concede un hijo a Ana#1.1-28 Los caps. 1—3 forman una unidad literaria, denominada habitualmente «Historia de la infancia y de la juventud de Samuel». En esta sección se destacan el relato del nacimiento del niño, que es la respuesta del Señor a la súplica y a la promesa de su madre (1.1-23), el cántico de acción de gracias (2.1-10), la consagración de Samuel al servicio del Señor (1.23-28; 2.11), el relato de su vocación profética (3.1-16) y la primera actuación del joven profeta como portavoz de la palabra de Dios (3.18).
1En un lugar de los montes de Efraín, llamado Ramá,#1.1 Ramá: El texto hebreo trae aquí Ramataim, nombre que significa Dos Alturas, pero que siempre aparece en el AT como Ramá, La Altura (cf. 1 S 1.19; 2.11; 7.17; 8.4; 15.34). Es la Arimatea del NT (Mt 27.57; Mc 15.43; Lc 23.50-51; Jn 19.38), y no debe ser confundida con la Ramá de Benjamín, que se encontraba más al sudeste, a 8 km. al norte de Jerusalén (cf. Jos 18.25; Jue 19.13). vivía un hombre de la familia de Suf, cuyo nombre era Elcaná.#1.1 El nombre hebreo Elcaná significa Dios ha adquirido (o creado). Era hijo de Jeroham y nieto de Elihú. Su bisabuelo fue Tohu, hijo de Suf, que pertenecía a la tribu de Efraín. 2Elcaná tenía dos esposas.#1.2 Elcaná tenía dos esposas: En el antiguo Israel estaba permitida la poligamia (cf. Dt 21.15-17); pero, de hecho, sólo los reyes y príncipes podían darse el lujo de tener un harén numeroso (cf. Jue 8.29-31; 1 R 11.3), porque los medios económicos de que disponía el hombre común le permitían solamente tener una o, a lo sumo, dos mujeres. Cf. Gn 16.1-3; 29.28. Una se llamaba Ana, y la otra Peniná. Peniná tenía hijos, pero Ana no los tenía. 3Todos los años salía Elcaná de su pueblo para rendir culto y ofrecer sacrificios en Siló#1.3 Siló: Véase Jos 18.1 nota *; cf. Jue 21.19. al Señor todopoderoso.#1.3 Señor todopoderoso: lit. Señor de los ejércitos, en hebreo, Yahvé Sebaot. Según parece, fue en el santuario de Siló donde el Dios de Israel recibió por primera vez este título; los ejércitos hacían referencia inicialmente a las huestes israelitas (1 S 17.45; cf. 4.4-5). Pero más tarde, cuando ese título del Señor comenzó a ser utilizado por los profetas, la palabra ejércitos perdió sus connotaciones guerreras y pasó a designar los ejércitos del cielo (véase Sal 103.20 n.). En esta última expresión se incluía no sólo a los ángeles, sino también a los astros y, en general, a todos los elementos del cosmos. Véase Sal 24.10 n. Allí había dos hijos del sacerdote Elí, llamados Hofní y Finees, que también eran sacerdotes del Señor.
4Cuando Elcaná ofrecía el sacrificio, daba su ración correspondiente a Peniná y a todos los hijos e hijas de ella, 5pero a Ana le daba una ración especial,#1.5 Una ración especial: traducción probable. Heb. oscuro. porque la amaba mucho, a pesar de que el Señor le había impedido tener hijos.#1.5 En el antiguo Israel, la esterilidad de la mujer era considerada un castigo de Dios y un motivo de deshonra para la que no podía ser madre. Véanse Gn 16.2 n.; Jue 13.2 nota *; Lc 1.25 n. 6Por esto Peniná, que era su rival, la molestaba y se burlaba de ella, humillándola porque el Señor la había hecho estéril.#1.6 Cf. Gn 16.4-5.
7Cada año, cuando iban al templo del Señor, Peniná la molestaba de este modo; por eso Ana lloraba y no comía. 8Entonces le decía Elcaná, su marido: «Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué estás triste y no comes? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?»
9En cierta ocasión, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida.#1.9 Se trata de la comida que acompañaba a los sacrificios de reconciliación (cf. Lv 3), en los que una parte de la víctima se quemaba sobre el altar y otra se compartía en un banquete ritual (cf. Dt 12.7). El texto hebreo trae además la frase y después de beber. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor. 10Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor 11y le hizo esta promesa: «Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo.»#1.11 No se le cortará el pelo: Véanse Nm 6.2 n.; Jue 13.4-5 nota *.
12Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca; 13pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; sólo se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha, 14y le dijo:
—¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino!
15—No es eso, señor —contestó Ana—. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor. 16No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida.
17—Vete en paz —le contestó Elí—, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.
18—Muchísimas gracias —contestó ella.
Luego Ana regresó por donde había venido, y fue a comer, y nunca más volvió a estar triste. 19A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcaná se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho. 20Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo#1.20 El nacimiento milagroso de Samuel preanuncia ya la misión excepcional que le tocará desempeñar en el futuro. Cf. Jue 13.2-5. y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor.#1.20 Samuel, en hebreo, significa Su nombre es Dios, pero aquí se lo asocia con un verbo hebreo que significa pedir y que suena parecido
21Luego fue Elcaná con toda su familia a Siló, para cumplir su promesa y ofrecer el sacrificio anual; 22pero Ana no fue, porque le dijo a su marido:
—No iré hasta que destete al niño. Entonces lo llevaré para dedicárselo al Señor y que se quede allá para siempre.
23Elcaná, su marido, le respondió:
—Haz lo que mejor te parezca. Quédate hasta que lo hayas destetado. Y que el Señor cumpla su promesa.
Así ella se quedó y crió a su hijo hasta que lo destetó. 24Y cuando le quitó el pecho, y siendo todavía él un niño pequeño, lo llevó consigo al templo del Señor en Siló. También llevó tres becerros,#1.24 Tres becerros: según el hebreo. Otras versiones antiguas dicen, en cambio, un becerro de tres años, forma que parece más adaptada al contexto (cf. v. 25). veintidós litros de trigo y un cuero de vino. 25Entonces sacrificaron un becerro#1.25 Sacrificaron un becerro: Probablemente se trata del sacrificio que se ofrecía para obtener el rescate del hijo mayor o primogénito (cf. Ex 13.13). y presentaron el niño a Elí. 26Y Ana le dijo:
—Perdone usted, señor, pero tan cierto como que usted vive#1.26 Tan cierto como que usted vive: fórmula que se utiliza al pronunciar un juramento o simplemente para afirmar más enfáticamente que lo que se está diciendo es verdad. es que yo soy aquella mujer que estuvo orando al Señor aquí, cerca de usted. 27Le pedí al Señor que me diera este hijo, y él me lo concedió. 28Yo, por mi parte, lo he dedicado al Señor, y mientras viva estará dedicado a él.
Entonces Elí se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, delante del Señor.