Mateo 22:1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14
Mateo 22:2 NVI
«El reino de los cielos es como un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo.
Mateo 22:3 NVI
Mandó a sus siervos que llamaran a los invitados, pero estos se negaron a asistir al banquete.
Mateo 22:4 NVI
Luego, mandó a otros siervos y les ordenó: “Digan a los invitados que ya he preparado mi comida. Ya han matado mis toros y mis reses cebadas; todo está listo. Vengan al banquete de bodas”.
Mateo 22:5 NVI
Pero ellos no hicieron caso y se fueron: uno a su campo, otro a su negocio.
Mateo 22:6 NVI
Los demás agarraron a los siervos, los maltrataron y los mataron.
Mateo 22:7 NVI
El rey se enfureció. Mandó su ejército a destruir a los asesinos y a incendiar su ciudad.
Mateo 22:8 NVI
Luego dijo a sus siervos: “El banquete de bodas está preparado, pero los que invité no merecían venir.
Mateo 22:9 NVI
Vayan al cruce de los caminos e inviten al banquete a todos los que encuentren”.
Mateo 22:10 NVI
Así que los siervos salieron a los caminos y reunieron a todos los que pudieron encontrar, buenos y malos, y se llenó de invitados el salón de bodas.
Mateo 22:11 NVI
»Cuando el rey entró a ver a los invitados, notó que allí había un hombre que no estaba vestido con el traje de boda.
Mateo 22:12 NVI
“Amigo, ¿cómo entraste aquí sin el traje de boda?”, dijo. El hombre se quedó callado.
Mateo 22:13 NVI
Entonces el rey dijo a los sirvientes: “Átenlo de pies y manos y échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y crujir de dientes”.
Mateo 22:14 NVI
Porque muchos son los invitados, pero pocos los escogidos».





