Mateo 21:23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46
Mateo 21:23 NVI
Jesús entró en el Templo y, mientras enseñaba, se acercaron los jefes de los sacerdotes y los líderes religiosos del pueblo. —¿Con qué autoridad haces esto? —lo interrogaron—. ¿Quién te dio esa autoridad?
Mateo 21:24 NVI
Él respondió: —Yo también voy a hacerles una pregunta. Si me la contestan, les diré con qué autoridad hago esto.
Mateo 21:25 NVI
El bautismo de Juan, ¿de dónde procedía? ¿Del cielo o de los hombres? Ellos comenzaron a discutir entre sí: «Si respondemos “del cielo”, nos dirá “entonces, ¿por qué no le creyeron?”.
Mateo 21:26 NVI
Pero si decimos “de los hombres”, tememos al pueblo, porque todos consideran que Juan era un profeta».
Mateo 21:27 NVI
Así que respondieron a Jesús: —No lo sabemos. —Pues yo tampoco les voy a decir con qué autoridad hago esto —dijo Jesús.
Mateo 21:28 NVI
»¿Qué les parece? —continuó Jesús—. Había un hombre que tenía dos hijos. Se dirigió al primero y dijo: “Hijo, ve a trabajar hoy en el viñedo”.
Mateo 21:29 NVI
“No quiero”, contestó, pero después se arrepintió y fue.
Mateo 21:30 NVI
Luego, el padre se dirigió al otro hijo y le pidió lo mismo. Este contestó: “Sí, señor”; pero no fue.
Mateo 21:31 NVI
¿Cuál de los dos hizo lo que su padre quería?». —El primero —contestaron ellos. Jesús dijo: —Les aseguro que los recaudadores de impuestos y las prostitutas van delante de ustedes en el reino de Dios.
Mateo 21:32 NVI
Porque Juan vino a señalarles el camino de la justicia y no le creyeron, pero los recaudadores de impuestos y las prostitutas sí creyeron en él. Incluso después de ver esto, ustedes no se arrepintieron para creerle.
Mateo 21:33 NVI
»Escuchen otra parábola: Había un propietario que plantó un viñedo. Lo cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Luego arrendó el viñedo a unos labradores y se fue de viaje.
Mateo 21:34 NVI
Cuando se acercó el tiempo de la cosecha, mandó sus siervos a los labradores para recibir de estos lo que le correspondía.
Mateo 21:35 NVI
Los labradores agarraron a esos siervos; golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a un tercero.
Mateo 21:36 NVI
Después mandó otros siervos, en mayor número que la primera vez, y también los maltrataron.
Mateo 21:37 NVI
»Por último mandó a su propio hijo, pensando: “¡A mi hijo sí lo respetarán!”.
Mateo 21:38 NVI
Pero cuando los labradores vieron al hijo, se dijeron unos a otros: “Este es el heredero. Matémoslo para quedarnos con su herencia”.
Mateo 21:39 NVI
Así que le echaron mano, lo arrojaron fuera del viñedo y lo mataron.
Mateo 21:40 NVI
»Ahora bien, cuando vuelva el dueño, ¿qué hará con esos labradores?».
Mateo 21:41 NVI
—Hará que esos malvados tengan un fin miserable —respondieron— y arrendará el viñedo a otros labradores que le darán lo que corresponde cuando llegue el tiempo de la cosecha.
Mateo 21:42 NVI
Les dijo Jesús: —¿No han leído nunca en las Escrituras: »“La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular. Esto ha sido obra del Señor y nos deja maravillados”?
Mateo 21:43 NVI
»Por eso digo que el reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino.
Mateo 21:44 NVI
El que caiga sobre esta piedra quedará despedazado y, si ella cae sobre alguien, lo hará polvo».
Mateo 21:45 NVI
Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos oyeron las parábolas de Jesús, se dieron cuenta de que hablaba de ellos.
Mateo 21:46 NVI
Buscaban la manera de arrestarlo, pero temían a la gente, porque esta lo consideraba un profeta.





