Mateo 20:17, 18, 19, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34
Mateo 20:17 NVI
Mientras subía Jesús rumbo a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos y les dijo
Mateo 20:18 NVI
«Ahora vamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley. Ellos lo condenarán a muerte
Mateo 20:19 NVI
y lo entregarán a los gentiles para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen. Pero al tercer día resucitará».
Mateo 20:21 NVI
—¿Qué quieres? —preguntó Jesús. Ella le dijo: —Ordena que en tu reino uno de estos dos hijos míos se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Mateo 20:22 NVI
—Ustedes no saben lo que están pidiendo —respondió Jesús—. ¿Pueden acaso beber el trago amargo de la copa que yo voy a beber? —Sí, podemos.
Mateo 20:23 NVI
—Les aseguro que beberán de mi copa —dijo Jesús—, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde concederlo. Eso ya lo ha decidido mi Padre.
Mateo 20:24 NVI
Cuando lo oyeron los otros diez, se indignaron con los dos hermanos.
Mateo 20:25 NVI
Jesús los llamó y dijo: —Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen al pueblo y los altos oficiales abusan de su autoridad.
Mateo 20:26 NVI
Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor
Mateo 20:27 NVI
y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás
Mateo 20:28 NVI
así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.
Mateo 20:29 NVI
Una gran multitud seguía a Jesús cuando él salía de Jericó con sus discípulos.
Mateo 20:30 NVI
Dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al oír que pasaba Jesús, gritaron: —¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros!
Mateo 20:31 NVI
La multitud los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban con más fuerza: —¡Señor, Hijo de David, ten compasión de nosotros!
Mateo 20:32 NVI
Jesús se detuvo y los llamó. —¿Qué quieren que haga por ustedes?
Mateo 20:34 NVI
Jesús se compadeció de ellos y tocó sus ojos. Al instante recobraron la vista y lo siguieron.





