Mateo 19:1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15
Mateo 19:1 NVI
Cuando Jesús acabó de decir estas cosas, salió de Galilea y se fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán.
Mateo 19:2 NVI
Lo siguieron grandes multitudes y sanó allí a los enfermos.
Mateo 19:3 NVI
Algunos fariseos se acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: —¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo?
Mateo 19:4 NVI
—¿No han leído —respondió Jesús— que en el principio el Creador “los creó hombre y mujer”
Mateo 19:5 NVI
y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y los dos llegarán a ser uno solo”?
Mateo 19:6 NVI
Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
Mateo 19:7 NVI
Ellos replicaron: —¿Por qué, entonces, mandó Moisés que un hombre diera a su esposa un certificado de divorcio y la despidiera?
Mateo 19:8 NVI
—Moisés les permitió a ustedes divorciarse de sus esposas por lo obstinados que son —respondió Jesús—. Pero no fue así desde el principio.
Mateo 19:9 NVI
Les digo que, excepto en caso de inmoralidad sexual, el que se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio.
Mateo 19:10 NVI
—Si tal es la situación entre esposo y esposa —comentaron los discípulos—, es mejor no casarse.
Mateo 19:11 NVI
—No todos pueden comprender este asunto —respondió Jesús—, sino solo aquellos a quienes se les ha concedido entenderlo.
Mateo 19:12 NVI
Pues algunos son eunucos porque nacieron así; a otros los hicieron así los hombres; y otros se han hecho así por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, que lo acepte.
Mateo 19:13 NVI
Llevaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orara por ellos, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban.
Mateo 19:14 NVI
Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos».
Mateo 19:15 NVI
Después de poner las manos sobre ellos, se fue de allí.





