25
#25 Este salmo es un poema acróstico hebreo: cada verso comienza con una letra del alfabeto hebreo en forma consecutiva.
Salmo de David.
1Oh Señor, te entrego mi vida.
2¡Confío en ti, mi Dios!
No permitas que me avergüencen,
ni dejes que mis enemigos se regodeen en mi derrota.
3Nadie que confíe en ti será jamás avergonzado,
pero la deshonra les llega a los que tratan de engañar a otros.
4Muéstrame la senda correcta, oh Señor;
señálame el camino que debo seguir.
5Guíame con tu verdad y enséñame,
porque tú eres el Dios que me salva.
Todo el día pongo en ti mi esperanza.
6Recuerda, oh Señor, tu compasión y tu amor inagotable,
que has mostrado desde hace siglos.
7No te acuerdes de los pecados de rebeldía durante mi juventud.
Acuérdate de mí a la luz de tu amor inagotable,
porque tú eres misericordioso, oh Señor.
8El Señor es bueno y hace lo correcto;
les muestra el buen camino a los que andan descarriados.
9Guía a los humildes para que hagan lo correcto;
les enseña su camino.
10El Señor guía con fidelidad y amor inagotable
a todos los que obedecen su pacto y cumplen sus exigencias.
11Por el honor de tu nombre, oh Señor,
perdona mis pecados, que son muchos.
12¿Quiénes son los que temen al Señor?
Él les mostrará el sendero que deben elegir.
13Vivirán en prosperidad,
y sus hijos heredarán la tierra.
14El Señor es amigo de los que le temen;
a ellos les enseña su pacto.
15Mis ojos están siempre puestos en el Señor,
porque él me rescata de las trampas de mis enemigos.
16Vuélvete a mí y ten misericordia de mí,
porque estoy solo y profundamente angustiado.
17Mis problemas van de mal en peor,
¡oh, líbrame de todos ellos!
18Siente mi dolor, considera mis dificultades
y perdona todos mis pecados.
19Mira cuántos enemigos tengo,
¡y de qué manera despiadada me odian!
20¡Protégeme! ¡Rescata mi vida de sus manos!
No permitas que me avergüencen, pues yo en ti me refugio.
21Que la integridad y la honestidad me protejan,
porque en ti pongo mi esperanza.
22Oh Dios, rescata a Israel
de todos sus problemas.